Iguana
Ejemplar de iguana verde. GTRES

La población de iguanas se ha disparado en Florida (Estados Unidos) debido a las altas temperaturas de un invierno templado y un verano con un calor sin precedentes, por lo que las autoridades han urgido a los ciudadanos a aniquilarlas, "siempre que sea posible", si las localizan en territorios de su propiedad.

La Comisión por la Conservación de la Vida Silvestre y la Pesca de Florida (FWC), una agencia del Gobierno estatal, ha lanzado este mensaje a la población y ha alertado de la amenaza que suponen estos reptiles tanto para las infraestrcuturas urbanas como para la flora y la fauna local.

"Pueden destruir cultivos, socavar carreteras, provocar la caída de postes del tendido eléctrico y transmitir salmonelosis", ha explicado el científico de la Universidad de Florida Joseph Wasilewski a la cadena ABC News.

El sureste de Florida ha registrado avistamientos de más de 3.000 iguanas desde que en 2005 el Centro de Especies Invasoras de la Universidad de Georgia comenzó a realizar un seguimiento.

De acuerdo con la FWC, estas iguanas pueden alcanzar los cinco pies de longitud y sobrepasar los 7,5 kilos, y viven hasta 10 años en libertad y 19 en cautividad. En cuanto a sus hábitos reproductivos, llegan a poner anualmente hasta 76 huevos, que colocan en una red de túneles interconectados de hasta 25 metros de longitud.

La ausencia de olas de frío agrava la situación

La ausencia de olas de frío, que provocan la muerte de gran cantidad de estos reptiles y permite controlar el crecimiento de la población, ha contribuido al empeoramiento de la situación. En 2009, las bajas temperaturas hicieron posible reducir la cantidad de estas iguanas, pero el aumento global de las temperaturas hace difícil plantear esta alternativa como una solución.

"Desafortunadamente, a no ser que eliminemos toda la vegetación y cualquier elemento acuático, las iguanas están aquí para quedarse y vamos a tener que aprender a vivir con ellas", dijo a la cadena estadounidense el zoólogo del Parque Miami-Dade Rob Magill.

Comer iguanas, una posible solución

Como posible solución a la sobredimensionada población de iguanas, Magill propuso otra medida: comerlas.

"En América Central, las iguanas se consideran un manjar e incluso hay granjas que las crían para la producción de carne. Si ese sentimiento arraigase aquí, el consumo de proteína barata y sabrosa podría desempeñar un papel significativo en el control de sus números", afirmó el zoólogo.