Avería coche
Sufrir una avería mientras conduces el coche puede provocar situaciones de riesgo. Freepik

Como ya ha quedado patente tras superar la primera ola de calor de este verano, las altas temperaturas causan estragos en los coches que pueden ir desde ruedas reventadas hasta baterías que quedaron fuera de servicio. Es cierto que somos conscientes de las averías más comunes que pueden sufrir nuestros vehículos en la época estival pero, ¿existe alguna forma de evitarlas?

 Prevenir suele ser siempre mejor opción que actuar a posteriori, sobre todo, si las averías que estamos evitando pueden poner en riego nuestra integridad, como es el caso.

Como sabemos, por ejemplo, que los frenos pueden dar problemas con las altas temperaturas debido a su funcionamiento, ya que las pastillas de freno actúan por fricción sobre los discos de freno o el tambor, lo que significa que están constantemente expuestas al efecto calorífico para poder parar el coche. Y, además, si hay temperaturas más altas en el exterior, los frenos se pueden llegar a calentar demasiado. Una forma de evitar las averías derivadas de estos problemas es no lavar el coche nada más terminar el viaje. Si mojamos los discos cuando están calientes, se pueden doblar.

También es importante vigilar el líquido de frenos. Asegurarnos de que se encuentra en buen estado y de que hay suficiente en el sistema. De esta forma, continuará cumpliendo con su función en el vehículo.

Durante los meses de verano es más frecuente poder sufrir un reventón.  Al ser el elemento que está en contacto con el suelo, con la subida de las temperaturas, las ruedas del coche sufren y tienden a desgastarse más rápido, por eso es tan importante revisar el estado de los neumáticos y su presión antes del viaje.

Vigilar la temperatura del motor es otra de las claves para evitar y reducir el número de averías que nuestro coche puede sufrir con el calor. En este caso, es necesario fijarse en un indicador que suele estar en el salpicadero al lado del indicador de combustible. En frío, estará en la posición más baja, pero a los 5-10 minutos de tener el vehículo en marcha, se mueve y debe alcanzar la temperatura óptima (unos 90 grados). A lo largo del camino puede moverse pero es importante vigilar que la aguja nunca llegue a la zona roja.

Por último, tener muy presente que el aire acondicionado también debe encontrarse en buen estado, por lo que si no lo hemos encendido durante el invierno deberemos comprobar unos días antes de salir de viaje que todo funciona correctamente o plantearnos el recambiarlo.