Madrid, 2009. Durante un sofocante mes de agosto comenzaba a gestarse un proyecto teatral que acabaría por convertirse en todo un fenómeno. Sus protagonistas, un elenco de actores dirigidos por Miguel del Arco, no podían imaginarse en aquel momento todo lo que estaba por llegar. Sencillamente, se afanaban, en un pequeño local de la calle San Roque, en dar forma a una adaptación muy libre de Seis personajes en busca de autor de Pirandello, realizada por el propio del Arco junto a Aitor Tejada.

"Nos habían dicho tantas veces -cuando intentamos que otros produjeran el espectáculo- que, por complejo y enrevesado, el texto no iba a interesar a nadie, que me resultaba sorprendente escucharlo fluir orgánico y poderoso en boca de esos seis actores", recuerda el director y dramaturgo.

En septiembre de aquel mismo año realizaban tres representaciones de La función por hacer -que así titularon el montaje- con aproximadamente cuarenta espectadores por función. A una de ellas acudió la escritora Ayanta Barilli, que por aquel entonces programaba el Teatro Lara, y tres meses después el espectáculo se estrenaba en su hall, donde se representaba durante los fines de semana después del espectáculo principal. El boom (teatral) no se hizo esperar.

Las entradas se agotaron, comenzaron una larga gira nacional e internacional y recibieron siete Premios Max en 2011 - entre ellos, mejor espectáculo, mejor dirección para Miguel del Arco, mejor producción para Kamikaze Teatro y mejor adaptación de obra teatral para del Arco y Tejada-. Lo más importante, en cualquier caso, es que aquel montaje acabaría por convertirse en el germen de un proyecto escénico mucho más grande, que daría paso a muchas más producciones como Veraneantes (otros cinco Premios Max) y a la materialización de El Pavón Teatro Kamikaze -impulsado por del Arco, Tejada, Jordi Buxó e Israel Elejalde-, que recibió el Premio Nacional de Teatro 2017.

"2009 era lo más crudo de la cruda crisis", recuerda en charla con 20Minutos Miguel del Arco. "Y en La función por hacer confluyeron una serie de elementos: la necesidad de reinventarse de la profesión, el que un grupo de absolutos desconocidos que no tenía ningún tipo de apoyo institucional fueran capaces de sacar adelante un proyecto sin prácticamente dinero y las ganas de alentar una dramaturgia muy radical, una manera de hacer que tiene que ver con un espíritu kamikaze. Una manera de producir, de salir al escenario, de estar en compañía que hemos hecho extensiva a todos nuestros montajes".

Diez años después de aquella "punta de lanza", como la denomina el propio director, el elenco original - conformado por Bárbara Lennie, Israel Elejalde, Miriam Montilla, Manuela Paso, Raúl Prieto, Cristóbal Suárez, Teresa Hurtado de Ory y Nuria García- retoman sus personajes para celebrar este aniversario y para, definitivamente, decirles adiós. Será en la sala principal del Teatro Kamikaze, especialmente acondicionada para albergar un espectáculo a tres bandas donde los actores, los 'personajes' que invaden su función y el público están estrechamente conectados en la sala.

"Fue el pistoletazo de salida y eso requiere poner alrededor de la función una cantidad de emociones. Emociones que tienen que ver con la redondez en el tiempo, con una función que habla de la existencia y del paso del tiempo de una manera tan teatral y también con saber que nos hemos juntado para despedirla definitivamente", comenta sobre esta última puesta en escena que podrá verse hasta el próximo 26 de julio (entradas en teatrokamikaze.com).

Para del Arco, La función por hacer supuso también el inicio de una sólida carrera que le ha convertido en uno de los directores teatrales más arriesgados, prolíficos y respetados del panorama patrio: La violación de Lucrecia, Misántropo, Juicio a una zorra o la más reciente Jauría -que abordaba el caso de La Manada a través de las transcripciones del juicio-, son solo algunos ejemplos.

"Para mí lo importante sigue siendo el actor y la palabra. Sigo buscando un teatro que me haga tambalear, que me recorra emocionalmente y con el que me pueda comprometer. El teatro es conflicto. Por ejemplo en Jauría ha sido fundamental: un texto que me imponía una serie de vértigos e incertidumbres sobre las cuales investigar. Los primeros interpelados éramos nosotros y a partir de ahí las preguntas que se lanzan desde el escenario salen mucho más dirigidas". Tras la despedida a La función por hacer llegarán una adaptación de Ricardo III para el Pavón Kamikaze y La señora y la criada de Calderón con La Joven Compañía para la Compañía de Teatro Clásico. Sin duda, un año intenso en lo profesional que le sitúan en el punto de mira en la lista de reconocimientos teatrales del próximo 2020. "A partir de diciembre no me busquéis porque no me vais a encontrar", se despide divertido.