El perímetro del incendio de Ribera d’Ebre no avanza, pero este viernes será "crítico" por el calor y el viento

Una imagen de la devastación del incendio en Tarragona.
Una imagen de la devastación del incendio en Tarragona.
EFE
Las llamas se saltan los continuos cortafuegos. De día llega la ayuda desde el aire. 15 aeronaves que constantemente tratan de cerrar las puertas a un fuego muy activo. Y por si fuera poco, el terreno no ayuda en absoluto. Una escarpada orografía hace que no se llegue a los lugares deseados. Las previsiones tampoco son buenas, el viento amaina, pero el termómetro sigue subiendo. Por ahora sólo se ha atajado un tercio del flanco más complicado del fuego. Su potencia preocupa enormemente, se estima que puede quemar alrededor de 20.000 hectáreas.

El perímetro del incendio de Ribera d'Ebre (Tarragona) no avanzado durante la madrugada, según han confirmado los bomberos, aunque aún no se puede lanzar un mensaje optimista porque el fuego no está controlado "de ninguna de las maneras", apuntan.

Los equipos de extincion señalan que este viernes va a ser un día complicado, ya que las temperaturas van a ser muy altas. De hecho, el conseller de Interior, Miquel Buch, ha advertido de que la jornada se presenta "crítica". El incendio ha afectado desde el miércoles a más de 5.700 hectáreas, lo que obligó a confinar el jueves a los vecinos de Bovera (Lleida), en plena ola de calor en Cataluña.

El jefe de bomberos ha confirmado poco antes de las 11 horas que la evolución del fuego estaba siendo "favorable" tanto en el flanco izquierdo como en un tercio del flanco derecho, pero ha insistido en que "la situación es muy inestable" y en que "la previsión meteorológica no es buena". Por su parte, el president de la Generalitat, Quim Torra, ha pedido "confianza" en el dispositivo tras reunitse con los alcaldes de las zonas afectadas.

El fuego se originó por una mala gestión del estiércol de una granja de pollos en La Torre de l'Espanyol (Tarragona); en él trabajan más de 350 efectivos de los Bomberos de la Generalitat y de 230 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Uno de los más graves de las últimas décadas

El conseller de Interior, Miquel Buch, insistió el jueves en que el incendio, que ha obligado a evacuar a unas cincuenta personas de masías aisladas, puede llegar a afectar unas 20.000 hectáreas, lo que le convertiría en uno de los más graves de las últimas décadas en Cataluña.

En ese sentido, Torra advirtió de que la situación puede ser "crítica" en toda Cataluña, especialmente por la "excepcional climatología", en plena ola de calor en la que este viernes se llegará al día más caluroso, por lo que es "absolutamente vital" seguir los consejos de los servicios de emergencias.

Mientras los Bomberos siguen trabajando sobre el terreno, la Generalitat ha prohibido la siega durante 48 horas y cerró el jueves por la noche las montañas de Montserrat, les Gavarres y Cadiretes, tras haber impedido ya el paso a las de Montsec, Montsant y Ports de Tortosa.

Además, el gobierno catalán también ha pedido a los ciudadanos que mientras dure la ola de calor eviten acudir a la montaña, dado el alto riesgo de incendio. "Lo que menos nos interesa es tener a gente en la montaña, porque se les podría tener que rescatar. Pueden ir la próxima semana", ha indicado Buch.

Tanto Torra como Buch han agradecido la labor de todos los equipos de bomberos, protección civil, sanitarios y policías implicados en las labores de extinción y prevención de incendios y "especialmente" de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

"Desde el primer momento que se ha requerido la ayuda de otros cuerpos la hemos tenido. Lo único que podemos hacer es agradecer las ayudas que hemos recibido, igual que las prestamos nosotros en casos contrarios. Estamos hablando de un incendio, no es una cuestión de límites ni de color de uniformes, sino que es una cuestión que ante una catástrofe lo único que podemos hacer es ayudarnos, sea de una comunidad autónoma de un lado, de otro país o de otro estado", indicó Buch.

Calvo: "Que nadie corra riesgo"

Por su parte, la vicepresidenta en funciones del Gobierno, Carmen Calvo, que visitó este jueves la zona del incendio, pidió que "nadie corra riesgo", ya que la comunidad catalana afronta un fuego "muy complejo". Calvo destacó que el Gobierno ha enviado a la UME para "dar una respuesta rápida" y "leal con todas las comunidades autónomas".

En el flanco derecho del incendio de la Ribera d'Ebre los Bomberos van por el "buen camino", según Buch, aunque aún no han podido controlar la línea que se dirige hacia Bovera (Lleida), donde se ha confinado a los vecinos en sus casas.

El fuego también se dirige hacia Maials (Lleida), donde también se ha pedido que se encierren en sus casas las personas vulnerables, como medida de precaución. Las llamas van por ahora en dirección contraria a la central nuclear de Ascó (Tarragona), que también queda protegida de la línea de fuego por el Ebro.

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