POLICÍA NACIONAL

Según han informado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), la juez, de oficio y a petición del Ministerio Fiscal,

ha acordado imponer una orden de alejamiento para el detenido, que no podrá acercarse a menos de 300 metros de la víctima ni comunicarse con ella por ningún medio. El hombre está siendo investigado por un delito de lesiones y otro de amenazas con instrumento peligroso.

La Policía Nacional detuvo a este hombre de 30 años de edad y al que le constan 19 detenciones por supuestos delitos contra el patrimonio y por violencia de género, entre otros.

Según ha informado este miércoles la Policía en un comunicado, los hechos que dieron lugar a este arresto comenzaron en la mañana del pasado día 23, cuando la víctima se citó con su pareja y, en el transcurso del encuentro, se produjo una discusión en la que resultó agredida supuestamente por el ahora detenido.

Posteriormente, la madre de la víctima recibió dos llamadas de teléfono amenazando a su hija de muerte, por lo que decidió personarse en dependencias policiales para interponer la correspondiente denuncia.

Fue este pasado martes cuando la víctima, de 32 años, se presentó en la comisaría de la Policía Nacional y expuso ante los agentes que había convivido con su expareja durante diez años, con tres hijos en común resultado de dicha relación. Les relató diversos episodios anteriores en los que fue presuntamente agredida y amenazada de muerte, llegando en una ocasión a encañonarla con un arma de fuego larga, que ella describió como una "metralleta".

Anteriormente lo había denunciado por malos tratos, y alegó que disponía de una orden de alejamiento que era quebrantada por su expareja.

En el transcurso de la misma mañana de este martes, un indicativo de seguridad ciudadana se personó en una discusión en vía pública entre dos varones en las que se proferían amenazas de muerte. A la llegada de los agentes, sólo se encontraba en el lugar un de los implicados, que resultó ser la persona que estaba siendo denunciada en ese momento por violencia de género, por lo que se procedió a su detención como presunto autor de un delito de amenazas con arma de fuego.

El arrestado declaró voluntariamente a los agentes que poseía dos armas de fuego que había adquirido "ilegalmente", y accedió a entregarlas. Mientras se realizaba la búsqueda en su domicilio, un familiar que convive con él se opuso al mismo, por lo que se paralizó y solicitó la correspondiente orden judicial.

Una vez obtenida dicha orden se inició nuevamente el registro, localizándose en una de sus viviendas un arma larga tipo subfusil, un revolver, munición, un arco de tiro olímpico y una prenda de la uniformidad oficial de Policía Nacional.

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