Presentación coches ARUS
Presentación en el rectorado de la Universidad de Sevilla de los monoplazas del equipo ARUS.  UNIVERSIDAD DE SEVILLA

Dentro de apenas unos días, los circuitos de Fórmula 1 más famosos del mundo acogerán unas pruebas no tan famosas, pero no por ello exentas de talento, excelencia y, sobre todo, mucho esfuerzo e ilusión. Hablamos de la Fórmula Student (FS), una competición universitaria internacional en la que participan más de 600 universidades de todo el planeta y en la que los estudiantes se lo guisan y se lo comen, ya que son ellos quienes diseñan, construyen y conducen sus propios coches.

Aunque la FS no va solo de correr. Cada competición consta de siete pruebas. Cuatro de ellas sí son dinámicas: aceleración, respuesta en curva, autocross y la más exigente, la endurance, en la que el vehículo tiene que recorrer 22 kilómetros. Las otras tres son pruebas estáticas, donde se juzga el diseño, los costes y el plan de negocio.

La competición cuenta con el patrocinio de algunas de las marcas más importantes del mundo del motor (BMW, Audi, Volkswagen, Porshe...), cuyos profesionales acuden además como ojeadores de los más de 20.000 futuros ingenieros que se dan cita en los diferentes circuitos.

Equipo Arus en el circuito de Assen

Casi un centenar de esas jóvenes promesas son, en su mayoría, estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Sevilla, aunque también los hay de otros grados (Económicas, Comunicación...). Ellos conforman el equipo Arus, el primero andaluz en competir en la FS y el primero español que ha participado con dos vehículos, uno de combustión y otro eléctrico. Este año, además, participarán por primera vez en tres competiciones: Assen (Holanda), Hockenheim (Alemania) y Montmeló (España). Lo harán con dos coches que acaban de presentar en la capital hispalense gracias a la colaboración "que siempre nos ha brindado" el Ayuntamiento de Sevilla. 

En busca de financiación

Se mueven solo por circuitos europeos (también hay en EE UU, Brasil, Japón...) debido al bajo presupuesto del que disponen, pero esto, sin duda, refuerza su mérito. "Tenemos solo cinco años de vida y ya nos estamos midiendo de igual a igual con los equipos que llevan 20 años y tienen presupuestos que multiplican el nuestro por diez o por veinte", cuenta a 20minutos Jaime Ysasi, estudiante de 25 años de último curso de Ingeniería Industrial y director de Organización del equipo.

A Jaime no se le caen los anillos a la hora de reconocer que parte del dinero que supone participar en la FS lo obtienen vendiendo mantecados. "Con eso pagamos parte de la inscripción", cuenta. Y añade entre risas: "Este año, además, también hemos vendido paté".

No es su única fuente de ingresos. Arus cuenta con el patrocinio de más de cien empresas, desde Endesa y Airbus a pequeños comercios de barrio. Cada uno aporta lo que puede, "unos dinero y otros en especies", como talleres, "que prestan sus instalaciones".

O la empresa de alquiler de vehículos industriales Covey Alquiler, que desde el pasado año les facilita los camiones con los que se trasladan a la competición. "No solo hay que llevar los coches, también el taller", explica Jaime, que recuerda que en 2017 alquilaron una furgoneta "que se caía y en la que había que hacer un tetris para montar todo". Por eso, "la aportación de Covey es muy importante para nosotros".

El gerente de la empresa, Antonio José Suárez, explica las razones que le llevaron en 2018 a empezar a patrocinar a este equipo. "Desde el comienzo me pareció un proyecto muy interesante, que demuestra la alta competitividad de los universitarios andaluces al máximo nivel europeo", señala a este periódico. "La pasión por el automóvil y la labor de equipo que desarrollan es impresionante, además de su preocupación por la sostenibilidad, algo que desde las empresas ya estamos trabajando intensamente desde hace años", añade. Y concluye: "Como empresa andaluza, nos sentimos muy orgullosos de patrocinar a jóvenes altamente formados que necesitan la colaboración de empresas como la nuestra".

Mujeres al mando

Arus se define como una "familia" y eso es precisamente lo que "marca la diferencia" cuando llegan a los circuitos. "Al final, lo que hace grande al equipo no es lo que hacemos, sino las personas que lo hacen", afirma Ysasi. Voluntarios que trabajan "gratis", que "se comprometen y echan las horas que haga falta". Porque Arus, dice su director de Organización, "consigue enamorar a cualquiera".

Otra de las diferencias con respecto al resto de competidores es el porcentaje de mujeres que hay en el equipo sevillano. Aún es bajo, entre un 20 y un 30%, pero el año pasado en Barcelona fue el más alto de la competición.

Una de esas mujeres es Patricia Jordán, team leader del departamento de suspensión. A sus 23 años, y después de que este año termine la carrera, quiere marcharse a Alemania a trabajar en alguna empresa de automoción o, incluso, "intentar entrar en algún equipo de motor sport", relata a este periódico.

Equipo Arus

Nunca fue fan de la Fórmula 1, admite, pero sí le llamaba la atención el mundo de la automoción "Me quería dedicar a los coches", cuenta, pero desde que entró en la competición, "ya no solo quiero automoción, quiero motor sport".

Para ella, Arus está siendo un "reto" profesional que, además, "abre muchas puertas". Personalmente, y al igual que Ysasi, destaca que el equipo es "una familia" y "una experiencia que recomiendo a todo el mundo que le guste la automoción".

Reconoce que en su carrera universitaria "hay más chicos que chicas, pero cada vez se ve más que las mujeres empezamos a estudiar carreras técnicas", señala. Y, con satisfacción, asegura que en Arus "no hay ningún tipo de distinción por ser mujer, todo es muy fácil, porque cuando hacemos admisiones no buscamos a un chico o a una chica, sino un perfil".

Tampoco en las competiciones se ha sentido discriminada, pero admite que en los equipos de otros países hay "muchísimas menos chicas" o estas trabajan en "departamentos menos técnicos". Pero "nadie te mira mal porque todos somos ingenieros, todos somos iguales". Contenta, asegura que "estar estudiando una carrera técnica y tener esa seguridad de que no te van a discriminar en el futuro en el trabajo es una buena noticia".

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