Hace semanas que en el PSOE se especula con una investidura todavía lejana y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, la fijó este miércoles dentro de dos meses y medio, es decir, en septiembre. Para ello, primero tendrá que fracasar el intento que el presidente en funciones, Pedro Sánchez, se dipone a hacer en julio, aun sin apoyos cerrados previamente.

Después del verano, Iglesias aventuró una investidura que se sustentaría en una "coalición" de Gobierno que de momento Sánchez le niega a Unidos Podemos. "Está mucho más cerca de lo que podría parecer", dijo Iglesias sobre la entrada de ministros de Podemos en el próximo Ejecutivo.

Esta posibilidad no se producirá previsiblemente ahora, tal y como se corroboró la víspera en un encuentro entre Sánchez e Iglesias en el que cada uno se mantuvo en sus posiciones. El presidente no acepta ministros de Podemos y el líder de este partido no acepta cualquier otra fórmula de cooperación que no contemple también ministerios.

Una advertencia cruzada

Según el PSOE, la reunión fue "cordial", pero concluyó con una advertencia cruzada. Sánchez comunicó a Iglesias que se presentará a una votación de investidura en julio aun sin tener los apoyos necesarios cerrados de antemano. Iglesias no descartó que sus diputados voten en contra.

Dicho y hecho. Este miércoles, fuentes socialistas informaron a primera hora de que Sánchez y Batet determinarán el martes de la semana que viene cuándo será el Pleno de investidura.Su intención, añadieron, es presentarse "para que España tenga un gobierno progresista, europeista y moderado". Sánchez quiere liderar un "proyecto con sentido de Estado".

Por su parte, Iglesias apuntó a septiembre como el momento en que podrá prosperar una investidura de Sánchez con el apoyo de Podemos tras pactar una coalición. Apuntalaba así la idea de que los morados votarán en contra de Sánchez en julio. También, que espera que el presidente acepte sus exigencias en el tiempo límite para que, dos meses después de la primera votación, quede poco para tener que convocar de nuevo elecciones.

Sánchez e Iglesias continuaron este miércoles un pulso de cara a la investidura. El PSOE volvió a apelar a los partidos "en general" a no bloquearla, retomando así la hipótesis de que Sánchez pueda contar con alguna abstención que no haga necesarios los votos a favor de Unidas Podemos. Los morados se temen que Sánchez esté buscando el respaldo de PP o Ciudadanos y esta fue una de las preguntas que le planteó Iglesias en su último encuentro.

El PSOE desmiente que Sánchez dijera que prefiere a "la derecha"

Según fuentes moradas, el martes se "constató" que Sánchez no tenía "decidido" si quería pactar con "la derecha" o con la "izquierda". Este miércoles la versión evolucionó y la portavoz morada, Irene Montero, aseguró que Sánchez respondió que prefiere a la "derecha". "El candidato a la Presidencia nos ha comunicado que prefiere de momento buscar el apoyo de la derecha e ir posiblemente a una investidura fallida sin negociar nada",dijo Montero, que fue desmentida por la portavoz del PSOE, Adriana Lastra. "No es así, no es esa la realidad", dijo.

Frente a la desconfianza que se ha instalado en el ambiente –Iglesias recomendó ayer no fiarse de las palabras de un político, "de nosotros tampoco"–, en el PSOE y en Podemos hubo voces más conciliadoras. El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero confió en que Sánchez e Iglesias terminarán hallando "un punto de encuentro" en unas negociaciones que por experiencia sabe que son "difíciles" y que no se resolverán "hasta los últimos minutos".

A pesar de las advertencias de Podemos, Rodríguez Zapatero cree que Sánchez terminará teniendo éxito en la investidura "igual que sacó adelante la investidura y ganó las elecciones". Aunque Iglesias parece contemplar ya una segunda sesión de investidura para septiembre, otros dirigentes del partido pidieron "flexibilidad" a Sánchez para cerrar una coalición antes, que permita la investidura "lo antes posible".

Así lo pidió la líder morada en Asturias, Lorena Gil. Por su parte, Mae de la Concha, líder de Podemos en Baleares, donde sí habrá coalición con el PSOE de Francina Armengol, insistó en entrar en el Gobierno central para que "las medidas que tanto ha publicado el presidente no se vean como mera propaganda".