Un grupo de mujeres musulmanas fueron multadas el pasado domingo con 35 euros por bañarse en burkini en la piscina municipal de Grenoble (Francia). Según ellas, se trataba de un acto de desobedicencia civil para luchar por sus derechos individuales.

Este acto de protesta ocurrió el pasado domingo como parte de la campaña que comenzó en mayo de 2018 de la asociación Alliance Citoyenne, contra la discriminación. Su reivindicación tenía como centro la libertad religiosa y el derecho al acceso a lugares públicos. Una respuesta a la ley gala que prohíbe los signos religiosos en lugares públicos y publicidad. 

Las siete mujeres musulmanas decidieron saltarse la prohibición sobre este tipo de bañadores, que solo dejan al descubierto el rostro, las manos y los pies y que está prohibida en distintas ciudades del país desde 2016, y darse un baño con otras mujeres de la asociación. El vídeo fue compartido en redes sociales.

Durante más de una hora, estuvieron en el agua haciendo caso omiso a las advertencias de los empeados de la piscina. Todo terminó con la llegada de la policía que multó a cada una de las participantes con 35 euros por violar las normas de la piscina

Ellas aseguran que se trata de un acto de desobediencia civil inspirado en Rosa Parks, una activista afroamericana que luchó contra las leyes segregacionistas en un bus durante la época de los 50. Para ellas es un acto a favor de su libertad individual, algo que choca contra los valores laicos de la República.

Debido a este conflicto cultural en el país galo, conocido como comunitarismo —la tendencia de cada comunidad a establecer reglas propias, como si vivieran en otro país—, las respuestas de los líderes del país no tardaron en llegar.

Marine Le Pen, diputada del partido nacionalista, afirmaba en su cuenta de Twitter: "Cuando las autoridades ceden a todo abren camino a todas las reivindicaciones comunitaristas" "¡Es hora de decir alto y claro que el #burkini no tiene nada que hacer en Francia!", aseguraba.

Por su parte el diputado francés Eric Ciotti aseguraba a traves de la red social que el burkini "no tiene lugar en Francia" y que "nunca" la va a aceptar.

Mientras la presidenta de la Ile de France, Valerie Pécresse aseguraba que se trata de una "provocación islamista" que amenaza a los "fundamentos" de la democracia francesa. "Si aceptamos el burkini dentro de algunos años las niñas de los barrios populares se bañarán cubiertas por razones de orden moral y para preservar su reputación", sentencia.