BELÉN ESTEBAN
Belén Esteban, un día después de su boda. GTRES

Belén Esteban no lo pudo decir más alto y más claro: "Es la boda que quería tener". Lo hizo mediante una conexión telefónica con Sálvame Deluxe, a lo que añadió que era el sentir tanto de ella como de su "marido", que asegura que es una palabra que le encanta decir.

Y es que ella y Miguel Marcos han sido los grandes protagonistas de este fin de semana con una de esas celebraciones que reúnen a multitud de celebrities y que, en ocasiones, parecía la comida de Navidad de Mediaset.

Tanto la de Paracuellos del Jarama como su flamante esposo se desvivieron para que su enlace, desde antes del "sí, quiero" hasta el vals nupcial fuese original, diferente, llamativo, únicamente suyo y muy, muy memorable.

Ya los días previos al enlace la colaboradora se mostraba nerviosa y emocionada, pero en el programa de Telecinco reconoció que, tras la presión de aquellos días, se había encontrado "más tranquila de lo que esperaba".

Esa quietud y calma quizá provinieran del recuerdo de quien más orgulloso estaría de verla ese día, su padre, fallecido hace 13 años a causa de un cáncer, pero a quien Belén Esteban no duda en rememorar todos los días de su vida. "Dónde esté, estará en primera fila viéndome", había dicho antes del enlace con el gesto compungido.

Pero a pesar de las lágrimas, la inmensa mayoría fueron de felicidad. Y precisamente la "felicidad" fue una de esas palabras que le provocarán verdaderos dolores de cabeza cuando piense '¿cómo me pude equivocar en algo tan sencillo?'.

Porque Belén Esteban, tras recorrer el pasillo hasta el altar del brazo de Raúl Prieto, director del programa Viva la vida y padrino de la novia, al inconfundible ritmo de una canción que le recuerda a su padre, I Don't Want to Miss a Thing, de Aerosmith, tuvo que pronunciar sus votos. Y juró "felicidad" en lugar de "fidelidad" a Miguel Marcos.

Aunque el detalle, todo sea dicho, ha sido llevado con humor por los presentes, dado que la verdadera emoción provino de Andrea Janeiro, la hija de Belén Esteban, que pronunció un discurso muy elocuente en el que se centró en la educación maternal (dejando en mal lugar a su padre, Jesulín de Ubrique) que encantó a su madre y que provocó varios rios de lágrimas.

Los primeros detalles

Aunque habrá que esperar al miércoles para conocer las primeras imágenes del vestido de boda, Jorge Javier Vázquez ya ofreció un adelanto: "Es un vestido con corte de sirena, con transparencias en el pecho y escote en la espalda".

Por su parte, el fotógrafo Diego Arrabal, enemigo acérrimo de Belén Esteban, reconoció que tenía cerca de 3.000 fotografías de la celebración que ponía a disposición del programa Viva la vida, que ha declinado el ofrecimiento y mantendrán la privacidad que les ha pedido la novia.

Y precisamente es cuanto menos raro, aunque ya dijese que tenía preparados drones, helicópteros y demás parafernalia, que tenga ese número de instantáneas dadas las altas medidas de seguridad de la celebración. Porque es imperativo hablar de la celebración.

Comenzando por el menú. Salmorejo con crujientes de jamón ibérico, sorbete de piña y ron y sorbete de mango y jengibre (que Jordi González aseguró que le habían tirado hasta tres por encima), solomillo de buey en salsa, y vaina de chocolate sobre financier de cacao y tarta árabe, así como selección de vinos con Denominación de Origen y champán.

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Maravilloso vestido de @alejandrodemigueloficial

Una publicación compartida de Paz Padilla (@paz_padilla) el22 Jun, 2019 a las 10:15 PDT

Al convite en una finca cercana a Paracuellos del Jarama habían llegado todos los invitados, luciendo sus mejores galas (aunque algunos de los estilismos recibieron más críticas que otros), y teniendo que pasar un control que dio comienzo al desfile de anécdotas.

Desfile de anécdotas

Para empezar, Paz Padilla reconoció que, a pesar de que sabía que habían de dejar los móviles y enseñar del carné de identidad, se había olvidado el DNI en casa. A pesar de ello, obviamente, pudo pasar.

Otro que tuvo que pasar un mal trago fue Rafa Mora, a quien salvó a tiempo de un despiste una reportera de Viva la vida apostada en la puerta, que le hizo ver que su traje, del que el extronista aseguraba que era "made in Spain", aún tenía la etiqueta. Las redes sociales, claro, se hicieron eco del error.

También las redes han estado plagadas de los vídeos de otro momento ya mítico e historia de España, como se apresuran a decir algunos: el baile algo "piripi" de Lydia Lozano. Las imágenes, en este caso, hablan por sí solas.

Peor lo pasó Kiko Hernández, a quien el cacheo no solo le impidió el paso hasta que no entregó su teléfono móvil —puesto que Esteban y Marcos no querían que se filtrase ninguna imagen del evento— sino que tuvo que deshacerse igualmente de su reloj, que fue considerado sospechoso y debidamente requisado y metido en un sobre. Quizá porque se tratase de un Apple Watch que, aunque per se no puede tomar fotografías, hay una serie de complementos que pueden realizarlas y, ante la duda, los encargados del control de acceso decidieron que no entrara con él.

María Patiño, que ha reconocido que hubo momentos en los que todos rompieron "a llorar" tal vez elija, si le preguntaran, como momento más emblemático, el baile nupcial, que fue, cuando menos, atípico.

Los novios no escogieron un vals al uso, sino un tema que significa mucho para ellos: Nothing's Gonna Stop Us Now, el icónico tema ochentero que popularizó la banda norteamericana Starship. Belén Esteban, además, hubo de recogerse la cola en el brazo para poder continuar con una coreografía improvisada pero llena de complicidad.

Aunque la protagonista absoluta fue la princesa del pueblo, esta no se olvidó de quienes peor lo han pasado este año. Así, tuvo un hermoso gesto con Terelu Campos, que junto a su madre, María Teresa Campos, y su hermana Carmen Borrego, llegaron a la boda algo mejor que los últimos meses, quizá por ese reecnuentro familiar por el 78º cumpleaños de la matriarca, pero igualmente algo alicaída.

Para ella, sin lanzamiento y a modo de sorpresa, fue el ramo de bodas. Aunque en teoría ha de darse a aquella mujer que piense la novia que será la próxima en contraer matrimonio, en este caso fue un gesto de cariño que la actriz de Paquita Salas agradeció.

Problemas posteriores

Tras ello vinieron, eso sí, algunos problemas, como la denuncia que tuvo que poner Belén Esteban en comisaría. La celebración quedó algo empañada cuando avisaron a la colaboradora de que su móvil había sido víctima de un hackeo, por lo que puso la pertinente denuncia ante la Guardia Civil por usurpación de identidad.

Asimismo, Jorge Javier Vázque y otros testigos reportaron que se habían producido un par de detenciones, pues al parecer varios paparazzis se habían colado en el recinto. Eso sí, la otra versión de este mismo hecho fue que fueron los propios fotógrafos quienes llamaron la policía debido a las fuertes presiones que estaban ejerciendo sobre ellos los miembros de seguridad.

Pero ello no ha hecho perder la sonrisa a una Belén Esteban que ya luce en su mano la alianza, combinación de dos oros, así como otro anillo al que ya une un gran afecto. "Me lo regaló ayer mi amiga Marta", decía este domingo, así como que Raúl Prieto, el padrino, le regaló "un brillante" mientras se estaban preparando un detalle que ya guarda con un amor natural.

Aprovechó también la colaboradora de Telecinco para asegurar que nadie la espere estos días en el aeropuerto. "No me voy a ir de viaja de novios, porque me seguirá toda la prensa, y me iré más tarde", fueron sus palabras.

A pesar de todo, y aunque ese día el canal de Meadiset obtuvo unas cifras récord de audiencias con el seguimiento minuto a minuto del enlace, la revista Qué me dices ataca a Belén Esteban en su portada con un contundente "Todo por la pasta", puesto que la publicación afirma que la princesa del pueblo se embolsará cerca de 100.000 gracias a la exclusiva.