Localidad de La Barraca, en Grado, Asturias.
Localidad de La Barraca, en Grado, Asturias. Google Maps

Un hombre acusado de matar a un médico jubilado en el concejo asturiano de Grado en 2016 para robarle 80 euros ha asumido la autoría y ha aceptado una pena de 26 años y medio de cárcel.

El acuerdo entre su defensa y la Fiscalía, que inicialmente pedía una pena de 30 años de prisión, ha evitado la celebración del juicio con jurado popular que estaba señalado este lunes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial.

El acusado, D.J.J., apodado "El Araña", ha aceptado una pena de 23 años de cárcel por el delito de asesinato y otra de tres años, seis meses y un día por robo con violencia, con el agravante de abuso de superioridad, así como el pago de indemnizaciones por un total de 62.500 euros a las dos hijas de la víctima.

El magistrado Javier Luengos, que iba a presidir el tribunal del jurado en la Audiencia Provincial, ha dictado "in voce" la sentencia condenatoria que recogerá el reconocimiento explícito de los hechos del acusado, que también tendrá prohibido acercase durante 35 años a la localidad de Grado y a Oviedo, donde reside una de las hijas de la víctima.

Los hechos ocurrieron el 28 de agosto de 2016, cuando el acusado exigió al médico, F.C., que le abonase diez euros por unas labores realizadas en una finca propiedad de la víctima en la localidad próxima de La Barraca, en Grado.

El médico le respondió que no tenía billetes pequeños y le enseñó la cartera, que contenía unos 80 euros, y en ese momento, cuando el doctor iba a subirse a su vehículo para abandonar la finca, D.F.F. "con intención de matarle" empezó a golpear al médico con la puerta del coche de forma reiterada.

El médico cayó al suelo y el acusado, con un cuchillo que portaba y con el fin de "originarle el mayor sufrimiento posible", le produjo múltiples heridas por cortes en cara, cuello, tórax y manos y le asestó una cuchillada en el cuello de 24 centímetros y medio de longitud, que le produjo la muerte por shock hipovolémico. A continuación, el acusado se apoderó de la cartera y del teléfono móvil de la víctima.