Tras conocer los datos del último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el 'Movimiento natural de la población', que revela una caída del 40,7% en el número de nacimientos durante la última década, el prelado ha considerado un "drama real" estos datos demográficos.

"¿Cómo podemos permitir que haya tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo que no puedan formar una familia?", se ha preguntado monseñor Pérez Pueyo, convencido de que "las mejores lecciones de la vida se aprenden en el hogar".

Asimismo, el obispo aragonés ha lamentado "la falta de reemplazo generacional" y, en especial, "la agonía que vive la España rural", un "problema acuciante" que exige "de parte de todos mayor audacia y altura de miras", para que "todas las personas puedan desarrollarse con plenitud, de acuerdo a su vocación y al plan de vida".

Pese a que los datos no son halagüeños, Ángel Pérez ha lanzado un mensaje lleno de optimismo: "Aunque a veces se desprecia, la familia sigue siendo sin duda la célula básica de la sociedad, el microclima que todos necesitamos, por lo que no puede morir nunca. Es el lugar de la ternura, como dice el papa Francisco, donde experimentamos la caricia y la ternura de Dios, donde aprendemos a amar pero, sobre todo, a ser amados".

"Las familias son, todavía hoy, la esperanza de la Iglesia y del mundo. Ojalá sepamos estar a la altura", ha concluido diciendo.

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