Sintecho
Una imagen de archivo de un sintecho. ATLAS / ARCHIVO

Càritas Diocesana de Barcelona ha alertado este jueves de que en 2018 un total de 7.803 de las 13.225 familias a las que atendió, el 59%, no contaba con una hogar digno, un porcentaje que es 6 puntos superior al de 2017 y que se sitúa a niveles de 2009 (60%), en plena crisis económica. Además, este año sigue subiendo, pues durante los cinco primeros meses 2019 fue del 63%.

Asimismo, ha señalado Miriam Feu, responsable de análisis social e incidencia de la organización, "aumentan todas las formas de hogar no digno". Entre ellas está el realquiler, que subió del 23% al 28% de 2017 a 2018, la acogida en casa de familiares o amigos (del 6% al 9%), vivir en la calle (del 5% al 8%) o en alojamientos de entidades sociales (del 8 al 9%).

El total de hogares atendidos el año pasado (13.225) fue un 8,7% mayor que el del anterior (12.165), y en cuanto a las personas a las que se prestó ayuda -un 57%, mujeres-, sumaron 28.080, solo un 1% más que en 2017 (27.786). Predominaron los hogares compuestos por personas solas, que en 2018 fueron el 45%, cuatro puntos porcentuales más que en el periodo anual precedente, y les siguieron los formados por parejas con hijos (24%), los monoparentales (15%), los de parientes que viven juntos (9%) y los de parejas sin hijos (7%). Al 52% del total ya se les había atendido en años anteriores.

Los datos que ha dado a conocer Càritas Diocesana de Barcelona -cuya acción se extiende por la capital catalana, el Baix Llobregat y 52 municipios del Maresme-, también muestran que el 34% de las personas que acudieron a la entidad en 2018 fueron españolas y el 66%, extranjeras. Durante los cinco primeros meses de 2019 el porcentaje de los llegados de otros países fue aún más alto, del 71%.

La cantidad de latinoamericanos se disparó el año pasado, sobre todo debido al aumento de los originarios de Colombia, que se doblaron al pasar de 524 a 1.104; de Venezuela, que crecieron un 56,7%, de 579 a 907; de Perú, que subieron un 51,4%, de 668 a 1.011; y de Honduras, que se incrementaron de 1.690 a 2.140, un 26,6%.

Un total de 2.395 personas eran refugiados procedentes de países en conflicto. "Las migraciones por causa económica de las familias han disminuido en detrimento de las que se deben a que se ven abocadas a una movilidad forzosa por supervivencia", ha dicho, al respecto, el director de Càritas diocesana de Barcelona, Salvador Busquets.

Respecto a la situación laboral de las personas a las que atendió la organización en 2018, Feu ha apuntado que el 78% estaban en el paro, que el 6% eran pensionistas y que el 16% trabajaban, pero en precario.

"Cada vez menos el trabajo es una vacuna contra la pobreza", ha afirmado Busquets, y ha añadido que en Cataluña los contratos de menos de siete días pasaron del 15% en 2007 al 27% en 2018 y que el 48% de empleados con jornada parcial querría que esta fuera más larga.

El director de Càritas de Barcelona, por otro lado, ha lamentado que "la desigualdad es una herida abierta que no cicatriza, más grande que en los países del entorno" y que "el ascensor social está averiado", porque "se atiende a terceras generaciones de una misma familia".

Con el objetivo de ayudar a las personas económicamente más desfavorecidas, Busquets ha pedido "un mayor consenso social" en el Ayuntamiento. También ha reclamado planes de ocupación para colectivos vulnerables y cambios legislativos para que las personas que se dedican al servicio doméstico tengan una protección completa. Además, ha exigido que la renta garantizada de ciudadanía se implemente de una forma más eficiente y que se complemente "con los salarios bajos".

Bajan los donativos de empresas

El director de Càritas Diocesana de Barcelona, ONG que este año celebra su 75 aniversario, se ha quejado de que de que están recibiendo menos donativos "porque existe la sensación de que la crisis se ha superado". Ha dicho que los de particulares se mantienen pero que en 2018 solo recaudaron 2,8 millones de euros gracias a ayudas de empresas, uno menos que en 2017. "Las compañías vuelven a deribar su dinero a otros países", ha apuntado.

Acudieron a solicitar ayuda a la ONG y hablan de su situación

Helena García. Está buscando empleo

"Tengo 59 años y desde febrero estoy buscando posibilidades de trabajo. Existe la idea de que a cierta edad una persona ya no está cualificada. Mi abuela decía que siempre hay un roto para un descosido. Hay que insistir e insistir".

Ismael Márquez y Maryana Acebedo. Él ha encontrado trabajo

"Llegamos a Càritas porque con la crisis nos quedamos sin trabajo y no llegábamos a fin de mes. El trabajo, la salud o un piso dignifican a la persona. Si no hubiera sido por Càritas no hubiéramos podido salir adelante".

Gabriel Parra. Ahora se siente menos solo

"Tengo 65 años y en 2014 me quedé solo. Tengo un cáncer en la boca y debo comerlo todo triturado. Vienen dos veces por semana para hacerme triturados y participé en las colonias de gente mayor y ahora lo veo todo más positivo".

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