Este verano, que comenzará este viernes a las 17.54 horas (hora peninsular), será más caluroso de lo habitual en la península y Baleares, y traerá una temperatura media que superará en 0,5 grados la media normal, con lo que se asemejará al del año pasado, que terminó con 0,6 grados más que de costumbre.

Así lo destacaron este jueves Beatriz Hervella y Rubén del Campo, portavoces de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en una rueda de prensa celebrada en Madrid, en la que presentaron el resumen climático y las características atmosféricas de la primavera, los datos de precipitación del actual año hidrológico y la predicción estacional para el verano.

Hervella comentó que, en cuanto a este verano meteorológico (de julio a septiembre), "lo más probable es que haga más calor de lo normal en la península y Baleares", con un promedio de 0,5ºC por encima de lo habitual (serie de referencia 1981-2010), aunque en algunas zonas puntuales del oeste peninsular se espera una anomalía térmica de 1ºC, como Ourense, León, Zamora, Cáceres, Badajoz y Huelva.

Según Beatriz Hervella, portavoz de la Aemet que ha comparecido junto al también portavoz Rubén del Campo, todo apunta a que la próxima semana el calor intenso se generalice, con temperaturas posiblemente muy altas, aunque declinó avanzar si habrá o no ola de calor "porque aún es pronto" para confirmarlo. En cuanto a Canarias, Hervella comentó que hará el calor habitual del verano.

Acumulación de veranos con altas temperaturas

En declaraciones de 20minutos, el portavoz de la Aemet Rubén del Campo ha destacado que 2019 será el "cuarto verano con temperaturas por encima de lo normal de la última década, periodo en el que solo un verano (el de 2014) no registró temperaturas por encima de las habituales". "Es llamativa la acumulación de veranos con temperaturas que superan la media y esto está relacionado con el calentamiento global que sufre todo el planeta", ha apuntado.

Del Campo ha agregado que "tres de los cuatro veranos más calurosos desde que hay registros (1965) se han vivido durante la última década y fueron 2015, 2016 y 2017".

En cuanto al índice de radiación ultravioleta, Del Campo ha querido señalar que en este momento del año (este viernes es el día con más horas de sol del año) "los límites son muy altos en toda España y en Canarias alcanzan valores extremos", por lo que ha recomendado protegerse del sol evitando la exposición al mismo durante las horas centrales del día y el uso de cremas y gorros.

La escasez de precipitaciones en primavera mantuvo la tendencia del actual año hidrológico -que comenzó el pasado 1 de octubre-, con una acumulación de lluvias del 15% por debajo de lo normal, y unas cantidades contabilizadas entre marzo y mayo de 174 litros de promedio en el conjunto del país. En lo que llevamos del año natural, desde enero, la escasez de lluvias es incluso superior, con un promedio del 25 por ciento inferior al de la serie de referencia. En Madrid, por ejemplo, "no ha caído ni una gota en mayo", y no llueve desde el 25 de abril, según Rubén del Campo.

Sequía meteorológica 

No es previsible que la situación revierta este verano, apuntan desde la Aemet, ya que julio y agosto son meses de muy pocas precipitaciones. La sequía meteorológica que ha provocado la escasez de lluvias se ha visto confirmada además por una primavera que ha sido además la decimoquinta más seca desde 1965.

Abril fue peculiar por "su anómalo carácter húmedo", según del Campo, debido preferentemente al temporal de Levante registrado en ese mes, que dejó más de 200 litros por metro cuadrado en 24 horas y más del doble de las cantidades de promedio en una primavera completa en solo cinco días.

La primavera ha registrado una temperatura media de 14,2 grados, un valor 0,5 grados superior al promedio de referencia, que la convierte en la decimosegunda más cálida desde 1965. Los meses de marzo y mayo fueron cálidos mientras que abril registró temperaturas normales, aunque ha sido la primavera más seca de este siglo, con un 15 por ciento menos de lluvias. Un episodio especialmente caluroso para la época a finales de mayo elevó los termómetros a 37 grados en Córdoba, y a 36 en La Coruña, en cuyo aeropuerto se alcanzó una máxima récord de 33,6 grados para un mes de mayo.

Con las altas temperaturas que se esperan este verano y la actual situación de sequía meteorológica, con julio y agosto habitualmente con escasas precipitaciones, la estación podría ser "difícil" en cuanto a incendios forestales se refiere, han coincidido en señalar Del Campo y Hervella. El viento que habitualmente acompaña las tormentas con lluvias torrenciales será "determinante" como todos los veranos en la expansión y alcance de los fuegos que puedan originarse, ha explicado la portavoz, quien ha recordado además los abundantes incendios del pasado invierno, con cifras por encima de lo normal.