El Ebro a su paso por Zaragoza
El Ebro a su paso por Zaragoza, con escaso caudal y muchas algas. HERALDO / Óliver Duch

El río Ebro presenta un aspecto inusual para esta época del año a su paso por Zaragoza, con una llamativa escasez de agua más propia del estío que permite atisbar el fondo del río. Su caudal se encuentra estos días bajo mínimos después de un invierno y una primavera con pocas precipitaciones, lo que ha dejado al descubierto algunas zonas del lecho, que aparecen plagadas de algas.

La falta de lluvias en los últimos meses y las escasas nevadas del pasado invierno han propiciado esta situación, agravada por el prematuro deshielo, que terminó con estas reservas de agua antes de lo habitual.

Asimismo, el hecho de que este año no se hayan producido grandes crecidas ha favorido la acumulación de algas en el lecho. Por lo general, las riadas, inexistentes en 2019, arrancan estas plantas de raíz, lo que ayuda a eliminarlas.

El nivel del río a su paso por Zaragoza en estos momentos es de 0,65 metros, muy por debajo de los 2,15 que alcanzó hace poco menos de un mes, según datos de la Confedereación Hidrográfica del Ebro (CHE). De hecho, la altura actual es incluso inferior a la mínima registrada el año pasado, que se situó en 0,69 el 3 de agosto, en pleno periodo estival.

Respecto al caudal del río a la altura de la capital aragonesa, es de 32,12 metros cúbicos por segundo, frente a los 506,85 que llegó a alcanzar el 21 de mayo, de acuerdo con la CHE. El mínimo de 2018 fue de 37,50, registrado el 3 de agosto, por encima del dato actual.

En cuanto a la situación de los embalses de la cuenca del Ebro, se encuentran actualmente a un 79,8% de su capacidad, diez puntos porcentuales por debajo del registro del año pasado en las mismas fechas. No obstante, la cifra es superior a la de 2017, cuando se alcanzó un mínimo del 75% en esta semana de junio.