El resultado de las investigaciones llevadas a cabo por la Policía Nacional determinaron que los robos eran cometidos por personas jóvenes que en pocos segundos accedían al interior de los establecimientos, utilizando para ello la tapa de una alcantarilla con la que fracturaban el cristal de la entrada.

Una vez en el interior forzaban las máquinas tragaperras y la caja registradora para acceder al dinero en metálico. Los autores de los hechos tenían cada uno asignadas unas funciones muy determinadas, actuaban de forma coordinada y siempre de madrugada.

Fruto de las investigaciones se ha podido determinar que estudiaban meticulosamente los locales que asaltaban, estableciendo las diferentes rutas de escape en caso de emergencia.

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