Imagen de un mosquito tigre
Imagen de un mosquito tigre. AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA - Archivo

Desde hace ya años, se alerta de que uno de los efectos del cambio climático es la llegada de especies foráneas a lugares que previamente no habitaban, en una expansión que normalmente tiene lugar desde el trópico hacia las latitudes templadas. Igualmente, el aumento de las temperaturas o la desaparición de depredadores puede ocasionar la proliferación masiva de especies locales cuya población se dispara más allá de sus niveles normales.

Los insectos, particularmente, son muy sensibles a esto. El aumento de las temperaturas dispara su ritmo metabólico, prolongando sus períodos de mayor actividad y permitiéndoles criar más; además, permite que distintas especies se expandan desde el trópico a zonas cada vez mayores, a medida que las temperaturas se van asemejando a aquellas a las que están adaptados.

Mosquito tigre

Este es el caso del mosquito tigre (aedes albopictus), una de las irrupciones biológicas más preocupantes en la Península Ibérica. Completamente foráneo a España antes de la década de los 2000, desde entonces se ha expandido rápidamente por la costa mediterránea y otras zonas, llegando incluso al País Vasco.

El mosquito tigre representa un potencial problema de salud pública. Originario del sudeste asiático, ha demostrado una enorme capacidad adaptativa y desde finales de los setenta colonizó eficazmente todas las latitudes tropicales, para posteriormente llegar a Europa y Norteamérica.

Al mosquito tigre se le atribuyen unas 750.000 muertes cada año, ya que es un eficaz vector de distintas enfermedades tropicales, algunas de ellas bastante graves, como el dengue, el zika, el chikungunya, la fiebre amarilla o el virus del Nilo occidental. A causa de su picadura, el año pasado se detectaron en España tres casos de dengue autóctonos, que se espera que también se den en 2019 y recientemente, tres turistas islandeses contrajeron el chikungunya en Alicante. Los expertos advierten, además, de que la incidencia de estas enfermedades (vectorizadas no solo por el mosquito tigre sino por picaduras de varias otras especies que seguirán sus pasos) aumentará en años venideros en todas las regiones templadas.

Cucarachas

En España la población de cucarachas aumenta cada año, impulsada por el aumento de las temperaturas y la expansión humana, a la que van ligadas. Además, son varias ya las especies invasoras que compiten con las cucarachas típicas de Europa (blatella germanica), como es el caso de la cucaracha australiana (periplaneta australiasea), la americana (periplaneta americana) y la oriental (blatta orientalis). A día de hoy, suponen la mayor plaga en las áreas urbanas del país, y es prácticamente imposible controlar su expansión y crecimiento.

Afortunadamente, las cucarachas no suponen un peligro grave, y de hecho son insectos carroñeros con una función clave en los ecosistemas al colaborar en los procesos de descomposición, servir de alimento a muchas especies y depredar otros insectos como chinches y diversas plagas agrícolas. Sin embargo, si que representan un riesgo potencial de transmisión de algunas bacterias o virus, además de que pueden producir alergias (se estima que en torno a un 50% de las personas asmáticas son alérgicas a las cucarachas)

Mosca negra

En los últimos años se produjeron cada vez más alertas, centradas en el área del Duero, de picaduras de mosca negra (simuliidae), hasta que desde el año 2011 se detectó finalmente en Madrid. De hecho, en 2018, la incidencia de sus picaduras causó alarma en la Comunidad, y de nuevo en 2019 es previsible que se note la presencia de este animal en zonas cada vez más amplias.

En determinadas áreas de Cataluña constituye ya una plaga grave. Este insecto vive en zonas próximas a cursos de agua y forma enjambres al atardecer. Sus hembras son hematófagas, a semejanza de las de mosquito, y pican a humanos y animales para obtener esta fuente de alimento; no obstante, a diferencia de hacerlo con un aparato tipo estilete como sus parientes, lo hacen con uno de tipo mandibular. Esto significa que la picadura no presenta el mismo aspecto, sino que se trata más bien de auténticas heridas, muy dolorosas y que pueden llegar a sangrar.

La mosca negra puede además ser vector de algunas enfermedades, como la infección parasitaria oncocercosis, que puede producir ceguera.

Avispa asiática

Procedente del sudeste asiático, la avispa asiática (vespa velutina) hizo su entrada en la península ibérica en 2010 desde el norte, y desde entonces su expansión ha sido progresiva y constante. Actualmente, se encuentra al menos en casi toda la mitad norte y en el archipiélago de Baleares.

Desde entonces, en España se han dado varios casos de muertes por su picadura, que puede resultar peligrosa en alérgicos, niños pequeños y personas enfermas, o si se produce un gran número de picaduras (aunque los expertos llaman a la calma ya que en condiciones normales una sola picadura no es peligrosa para un adulto).

Además, la avispa asiática depreda a numerosos insectos, especialmente abejas, con el fin de alimentar a sus larvas, por lo que representa un peligro serio para la apicultura y para la cada vez más débil población de abejas, lo que puede suponer un impacto muy grave en el equilibrio biológico de los ecosistemas locales.