Como refleja el documento, las cifras de personas atendidas por Cáritas se mantienen prácticamente invariables desde 2014, año en el que se superó la atención a 6.000 familias, lo que corrobora las necesidades que persisten en la población de la provincia.

La memoria anual muestra, además, que el 23 por ciento de las familias atendidas disponían de ingresos procedentes del trabajo y que el mismo porcentaje percibía una pensión o algún tipo de prestación.

El documento determina, asimismo, que el 55 por ciento de las familias atendidas por Cáritas Burgos tenía algún menor a su cargo y el 17 por ciento era de carácter monoparental, lo que pone de manifiesto que los hogares sustentados por mujeres "están prácticamente condenados a la exclusión".

Ante esta coyuntura, el arzobispo de Burgos ha sugerido algunas propuestas al conjunto de la sociedad y las administraciones públicas, como la implementación de políticas familiares que engloben aspectos como la fiscalidad o la conciliación.

El arzobispo ha incidido también en la importancia de ahondar en la atención a la población juvenil que ha abandonado los estudios y no trabaja, la inmigración, a la que se ha referido como un "reto cultural, social y político", y el problema de la vivienda.

Fidel Herráez también ha hecho hincapié en la necesidad de reforzar la protección social y ha demandado un sistema de garantía de ingresos mínimos de ámbito estatal, a la vez que ha mostrado su preocupación por la despoblación y el envejecimiento del medio rural.

Cáritas Diocesana de Burgos cerró el ejercicio de 2018, por tercer año consecutivo, con un déficit de 220.120 euros, mientras que los recursos de la entidad alcanzaron los 3,8 millones.

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