El Ministerio Fiscal sostiene que el acusado, aprovechando la relación de estrecha amistad que mantenía con la víctima, la cual falleció el 22 de enero 2017 a los 89 años de edad sin hijos ni descendientes y habiendo otorgado testamento el 24 de mayo del 2013 instituyendo herederos a partes iguales a su sobrino y al acusado, realizó los siguientes hechos: la víctima era titular única de la cuenta bancaria aperturada en 2008. El acusado la convenció para que el 13 de junio del 2008 le firmara una autorización para disponer del saldo de esa cuenta y realizar así gestiones bancarias para ella y entregarle después el dinero.

No obstante, el acusado, haciendo un uso indebido de esta autorización, realizó desde 2012 hasta el fallecimiento en 2017 extracciones en cajeros utilizando la tarjeta asociada a esa cuenta, extracciones por pequeños importes para no levantar sospechas. De esta forma llegó a dejar a cero la cuenta.

Previamente, y a efectos de correspondencia del banco, había cambiado el domicilio de la anciana al domicilio de su despacho profesional en Gijón, donde tenía una asesoría, para ocultar a la mujer los movimientos de su cuenta bancaria. En el año 2012 las cantidades extraídas sin justificación ascendieron a 6.832 euros; en 2013 a 11.300; en 2014 a 12.600; en 2015 a 7.700, y en 2016, a 13.961,54 euros ascendiendo la totalidad de la cantidad detraída de esa cuenta a 52.393,54

euros.

La mujer tenía además en otro banco dos cuentas y el acusado estaba autorizado en ambas. Así, el acusado, desde el 20 de marzo al 14 de diciembre de 2016, traspasó 20.000 euros de la primera a la segunda cuenta y extrajo, desde el 20 de marzo al 14 de diciembre de 2017 mediante retiradas de efectivo en cajeros, 23.450 euros.

La última extracción la realizó el acusado el 16 enero del 2017 a través de un reintegro en ventanilla en la sucursal del BBVA sita en la Plaza del Carmen de Gijón, por un importe de 5061,54 euros, 6 días antes del fallecimiento de la mujer y antes de su ingreso hospitalario, cuando la anciana se encontraba ya inmovilizada en la cama, imitando la firma de esta en el documento bancario de reintegro.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de apropiación indebida del artículo 253 en relación al 249 del Código Penal en concurso ideal con un delito de falsedad en documento mercantil del artículo 392 1 y 390 1 2º y 3º. Concurre la circunstancia agravante de abuso de confianza.

Y solicita que se condene al acusado, por el delito de apropiación indebida, a cuatro años de prisión, inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante la condena y multa de nueve meses con cuota diaria de 12 euros, con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago.

Por el delito de falsedad, dos años de prisión, inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante la condena y multa de nueve meses con cuota diaria de 12 euros, con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago.

En concepto de responsabilidad civil, el Ministerio Fiscal solicita que el acusado indemnice a la comunidad hereditaria de la víctima con 75.843,54 euros, más los intereses legales correspondientes.

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