La Asociación El Defensor del Paciente, que ejerce como acusación popular y particular en el juicio contra una enfermera acusada de asesinar a dos pacientes, calcula que pudo haber hasta siete víctimas y reclama que la acusada sea condenada a Prisión Permanente Revisable, dado la indefensión y vulnerabilidad de las afectadas.

La Audiencia Provincial de Madrid arranca este martes la vista oral contra Beatriz López Doncel Por dos delitos de asesinato. La Fiscalía pide para ella 40 años de cárcel por la muerte de dos ancianas, mientras las acusaciones elevan la petición de pena al añadir un delito de intento de asesinato por una paciente que no llegó a fallecer.

A lo largo de la mañana, la Sala encargada del juicio seleccionará a los miembros del Jurado Popular que enjuiciará los hechos al tratarse de delitos de asesinato, contemplados en la Ley que regula las competencias del Tribunal de Jurado.

A las puertas de esta sede judicial, la presidenta de El Defensor del Paciente, Carmen Flores, ha criticado que la Fiscalía no ejerza acusación respecto al caso de intento de asesinato, algo que sí contempló la juez instructora de Alcalá.

Además, ha recalcado que se calcula que pudo haber hasta siete víctimas, pero sin embargo no hay pruebas fidedignas para poder acusar. "La pena debe ser prisión permanente porque hubo personas indefensas y vulnerables y no fue maltrato, se llegó a la muerte", ha reseñado.

El abogado Antonio Rubio, que defiende a una de las víctimas que sobrevivieron y a la acusación del Defensor del Paciente, ha censurado cómo se trató el caso desde los servicios públicos, dado que conocía que había envenenamientos y no se hizo nada hasta que hubo una muerte.

Así, ha reseñado que hubo "una serie de disfunciones absolutas" dentro de servicios públicos y no se tomaron medidas hasta que era evidente que "había un asesino entre ellos porque era parte del personal sanitario".

También ha criticado a la Administración una familiar de una de las víctima que consiguió superar las afecciones que le provocó el aire que tenía después de que la enfermera le inyectara aire en las venas.

"No sería capaz de quitarle la vida a nadie"

La auxiliar de enfermería acusada de asesinar a dos pacientes ingresadas en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, ha defendido en el juicio su inocencia y ha afirmado entre lágrimas que "no sería capaz de quitarle la vida a nadie", recalcando que se "dejó la piel" en el hospital cuidando a las personas y criticando que se le acuse de algo "horrible" sin tener prueba alguna.

"Llevo sufriendo un año encerrada en una cárcel sin pruebas y se me sigue llamando asesina y por qué", ha lamentando la procesada entre sollozos en su declaración durante la primera sesión de la vista oral, en la que ha recriminado que se le haya destrozado la vida después de estar doce años trabajando en este hospital madrileño.

La encausada ha subrayado que ha padecido por muertes de pacientes "pero de ahí a decidir por lástima o por pena provocar la muerte", "no". "Para eso están los familiares porque yo no tengo pérdida alguna. No sería capaz de quitarle la vida a nadie", ha señalado recordando lo que sufrió cuando falleció su abuela.

El abogado defensor ha criticado que solo se investigarán las muertes que se produjeron cuando su clienta estaba trabajando a pesar de que hubo más fallecimientos sospechosos en ese mismo hospital. "No se hizo TAC a los octogenarios que murieron cuando Beatriz estaba de baja", ha recalcado.

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