Manuel Ríos
El autor Manuel Ríos presenta su libro en el yacimiento de Atapuerca, Burgos. PLANETA

¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Está la violencia en nuestro ADN? ¿Hasta qué punto la especie humana vive un divorcio entre el hombre y la mujer? Estas son las cuestiones que plantea Manuel Ríos San Martín en La huella del mal (Planeta), una novela policiaca que combina la historia de un crimen contemporáneo con un emplazamiento prehistórico.

El director y guionista traslada a sus lectores hasta los yacimientos de Atapuerca (Burgos), en donde un chico de catorce años descubre que una de las reproducciones humanas que imitan los enterramientos de los homínidos milenarios es, en realidad, el cuerpo de una chica muerta. La joven parece haber sido colocada con una simbología ritual, y todas las pistas apuntan a un macabro homicidio similar al ocurrido seis años atrás en otro yacimiento en Asturias. Hasta ahí acudirán los policías que se hicieron cargo entonces: Silvia Guzmán y Daniel Velarde, quienes primero tendrán que aclarar su pasado sentimental para, así, descubrir al asesino del yacimiento.

El ambiente prehistórico no es un capricho del autor, precisamente fue el detonante de la novela: "Hace seis años estaba en Atapuerca con mis hijos y, cuando uno se acercó a tocar una de las reproducciones, pensé: '¿Qué pasaría si fuera real?'", revela Ríos. Pero la originalidad no se sirve por sí sola. Aun sintiendo atracción por este periodo histórico, el novelista necesitó de la ayuda de un experto: el paleoantropólogo José María Bermúdez de Castro. "Ya no solo le hacía preguntas históricas y arqueológicas sino que eran más antropológicas", explica el autor, que según iba escribiendo la novela se enfrentaba a cuestiones polémicas como la religión, el canibalismo o las diferencias entre hombres y mujeres.

"Me gustaba la prehistoria, el comportamiento animal y humano primitivo. Por eso quise que toda la trama estuviese empapada de esos instintos primarios". De este modo, Ríos no solo crea una atmósfera arcaica sino también personajes que buscan vivir como sus antecesores: "Describo su obsesión por el sexo primitivo y el deseo por vivir experiencias prehistóricas", añade. La huella del mal es, ante todo, una novela negra. Como el autor "nunca ha sido un fiel lector de este género", decidió acudir al cuerpo de policía. Gracias a su ayuda, "la novela responde bien a la dinámica de una investigación policiaca".

Aún da un paso más en su indagación. "La tecnología ha existido siempre y ha sido esencial desde que el hombre ha sido hombre, pero cada vez es más sofisticada". Por eso, el autor introduce en las fases de pesquisa las últimas tecnologías, las que utilizan hoy en días los investigadores en los casos reales. "Me parecía especial para la novela reflejar esta idea primitiva con la última tecnología de las redes sociales, así como con el reconocimiento facial de los móviles", reconoce. Toda una serie de elementos que, al hilo de la temática de las excavaciones, hacen de La huella del mal un libro construido por capas: "La primera es un thriller, con mucho ritmoy unos personajes originales y, por debajo, los yacimientos históricos y las cuestiones antropológicas, asegura.

Entonces, ¿qué nos hace humanos? Según avanza la historia, el autor ofrece distintas alternativas. Su objetivo es "hacer pensar al lector, que saque sus propias conclusiones", dice con la esperanza de que esta lectura "genere debate". Aun así adelanta su veredicto: "Lo que nos hace humanos es el miedo a la muerte"; a lo que le añade su teoría del mal, "no sabemos el momento histórico en que el ser humano pasó de utilizar la violencia por supervivencia a usarla por pura crueldad". Por eso, para Ríos, la maldad está impregnada en nuestro ADN; es lo que "nos hace humanos".

"La mentalidad del guionista es que las historias continúen"

Manuel Ríos ha trabajado como productor ejecutivo, director y guionista de diversas series como Médico de familia, Compañeros o Mis adorables vecinos. De ahí que a la pregunta de si llevaría la novela a pantalla responda con decisión: "Me gustaría que se convirtiera en serie de televisión". Y es que aunque la novela tenga un final, Ríos "sabría cómo seguiría", porque "la mentalidad del guionista es que las historias continúen".

Durante el paseo por los yacimientos de Atapuerca, el autor se paró en un punto clave de la novela: la cabaña. Mientras el grupo se apiñaba al calor de la hoguera, Ríos aprovechó para ofrecer una clase magistral: "Pensad que no hemos cambiado tanto, hoy en día si vemos la televisión o leemos revistas seguimos hablando de ficción. A mí me parece que la ficción es más elaborada y por eso me he dedicado a contar historias que puedan transmitirse al calor del fuego, ya sea con una novela, una película o una serie", concluyó.