No se puede hacer mejor. Se llama Carlos Rodríguez González, tiene 17 años y ha alcanzado la perfección en Selectividad. Con un 14 de nota de acceso a la Universidad, este alicantino de Torrevieja ha rubricado una trayectoria intachable en bachillerato y quiere culminarla con los estudios superiores de Dramaturgia en la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid (Resad).

A pesar de sus innegables capacidades para todas las disciplinas, este alumno del IES Las Lagunas lo tiene claro: su vocación es el teatro. Si bien es verdad que empezó bachiller pensando que terminaría por dedicarse a la ingeniería o las matemáticas, su creciente contacto con el mundo del espectáculo le ha permitido comprender que su futuro pasa por coordinar actores antes que experimentos, por escribir escenas antes que códigos informáticos.

Su meta: el teatro musical. Con una actuación de danza clásica como próxima cita en el calendario, Carlos asegura que prefiere ponerse a los mandos cuando se trata de espectáculos. Le apasiona escribir, dirigir y organizar entre bastidores antes que subirse a las tablas y enfrentarse al público, algo que tampoco duda en hacer cuando es "imprescindible".

"Mi sueño último es estrenar un musical. No sé dónde, si en Madrid, en Barcelona o en Broadway, pero mi objetivo es ese", explica con ilusión, aunque consciente de los muchos pasos previos que debe dar y el camino que le queda por recorrer para ver cumplidas sus ambiciones. Por el momento, ha superado la primera prueba de acceso de la Resad y debe afrontar la segunda el próximo jueves.

El teatro, su verdadera vocación

Bailarín desde los cuatro años, se acercó al mundo de la dirección y la interpretación cuando, en tercero de ESO, grabó con sus compañeros un cortometraje "muy independiente" que llamó la atención de un profesor. Esta experiencia le llevó a vincularse cada vez más con el mundo del teatro y el musical hasta darse cuenta de que no se trataba meramente de una afición sino de su verdadera vocación.

En los últimos tres años, Carlos ha participado en la creación y representación de diferentes obras de teatro y musicales que se han estrenado en Torrevieja y que, apunta, han tenido una muy buena acogida en una "ciudad poco habituada a este tipo de eventos". "El último espectáculo ha tenido una repercusión impresionante", resalta.

Compaginar el arte dramático con las ciencias

Dotado no solo para el arte sino también para las ciencias, no descarta compaginar sus estudios de Dramaturgia con los de Matemáticas o Física, o incluso ambos al mismo tiempo, porque considera que no hacerlo sería "desperdiciar sus capacidades".

"Disfruto mucho con las matemáticas. En el examen de Selectividad de esta materia, que fue tan polémico en la Comunidad Valenciana, yo me lo estaba pasando bien, dentro de lo que cabía. Creo que podría compaginar los estudios en la Resad con una carrera de ciencias, aunque no me la sacase en cuatro años", afirma, al tiempo que señala que sería una alternativa si finalmente no pudiera dedicarse al mundo del espectáculo.

Sorpresa ante la nota de Selectividad

Respecto a la imbatible calificación de Selectividad, afirma que, pese a su gran expediente en bachillerato, en ningún momento pensó en alcanzar la perfección: "Por el tipo de examen, nunca puedes tener unas expectativas tan altas. Iba con buen nivel y suponía que sacaría un 13,5 o un 13,6. De ahí a un 14... No me lo esperaba en absoluto".

Con una prueba para la Resad pendiente y ensayos por delante para el espectáculo de danza, este joven alicantino cuenta que todavía no ha tenido tiempo para celebrar la nota, que emocionó especialmente a su madre. Ha sido precisamente ella la que, durante este tiempo, le ha apoyado en gran medida en su decisión de dedicarse al mundo del espectáculo e incluso le ha ayudado a buscar cursos y escuelas.

A su padre, detalla, profesor de física y química, "le ha costado algo más" aceptar que no va a seguir sus pasos al dedicarse a una carrera de ciencias, pero ha acabado aceptándolo y respaldando su decisión.

Ahora, con el apoyo de sus padres y la ilusión de un proyecto nuevo, Carlos encara el inicio de su vida adulta en un mundo que le apasiona con un sinfín de posibilidades a su alcance.