Laura Worsley
Laura Worsley, con la pequeña Ivy. FACEBOOK

Laura Worsley tenía un sueño, ser madre. Pero una y otra vez, sus intentos fracasaban. Sufrió un calvario: 13 abortos en 10 años. Hoy, todo eso queda como un mal recuerdo mientras acuna a su milagro, a su hija Ivy, de 9 meses.

Esta británica de 35 años quedó embarazada por primera vez en 2008. Sufrió su primer aborto semanas después. Ella y su marido, Dave, siguieron intentándolo, pero sufrió tres abortos más hasta 2010, informa el New York Post.

Se puso en manos de un grupo de investigadores del Hospital Universitario de Coventry y Warwickshire, que diagnosticaron síndrome de Hughes, una enfermedad que tiene, entre sus síntomas, el de producir abortos. Mientras duró esa investigación, Laura y Dave perdieron a otros dos bebés, a las semanas 17 y 20 de gestación. Tenían incluso nombre: Leo y Graceson.

Como no la situación no mejoraba, se le hicieron más pruebas y se descubrió que Laura tenía intervillositis crónica histocitaria, una enfermedad de origen inmunológico que, en resumen, hace que su cuerpo rechace los embarazos y, en consecuencia, sufriera abortos.

Finalmente, tras varios abortos más, quedó embarazada por decimocuarta vez en marzo de 2018. Gracias a la ayuda de esteroides y otros medicamentos para evitar sus frecuentes trombos, el proceso siguió adelante, hasta el pasado 12 de septiembre, cuando la pequeña Ivy nació tras solo 30 semanas de gestación. Pesó 652 gramos.

Tras once semanas de incubadora, Ivy se pudo ir a casa con Laura y Dave. "Incluso ahora, nueve meses después, no puedo creer que es mi hija", dice Laura, que "con mi historia, quiero dar a otros la esperanza y la fuerza para seguir adelante incluso cuando las cosas parecen imposibles".