Santiago Lorenzo: "Es muy duro ser patriota en España"

  • Enamorado de Castilla y patriota confeso, el escritor Santiago Lorenzo (1964, Portugalete, Vizcaya) afirma que él mismo se reconoce en algunas de las actitudes de 'Los asquerosos', una clase social que da título a su último libro y a la cual describe entre las páginas de una novela que alcanzará su 11ª edición en los próximos meses, después de haber vendido cerca de 60.000 ejemplares desde su publicación en octubre de 2018.
Santiago Lorenzo: 'España es de los pocos países que no cabe ni en una bandera ni en siete'
Santiago Lorenzo: 'España es de los pocos países que no cabe ni en una bandera ni en siete'
CECILIA DÍAZ BETZ - Archivo

"Los asquerosos son algunos de los grupos humanos que a mí me caen mal, entre los que se encuentran los malversadores, los jetas en general y los horteras", confiesa en una entrevista concedida a Europa Press, un encuentro al que ponen banda sonora el tintineo de cucharillas y la máquina de café del local vallisoletano Lion d'Or, elegido para la cita, con cierta nostalgia, por el propio Lorenzo.

Para su "sorpresa", los asquerosos de muchos lectores han coincidido con los suyos, por lo que se ha mostrado "muy agradecido", además de añadir que no le importaría "nada" que un día de estos apareciese un libro titulado 'El asqueroso' que versase sobre él. "Todos tenemos derecho a opinar lo que nos parece asqueroso", ha confirmado.

Él mismo se reconoce en algunas de las actitudes que menciona en el libro, aunque, "por fortuna, son pocas" pero si él puede aguantar ser uno de 'Los asquerosos', también podrán los lectores.

La novela, que los propios editores describen como "un thriller estático, una versión de Robinson Crusoe ambientada en la España vacía", narra las vicisitudes de Manuel, un joven en plena supervivencia laboral, cuyos sueños de futuro se ven truncados cuando agrede a un policía antidisturbios. Tras el encontronazo, el protagonista huye hacia la Castilla de las "bolsas de despoblación" y establece su campamento base en la ficticia aldea segoviana de Zarzahuriel.

También en esa España vaciada se ha domiciliado el autor de la novela -que poco tiene de autobiográfica-, quien atribuye el "vaciamiento de España" al "abandono" de las personas por parte de las autoridades.

"Los flujos han sido siempre los flujos y ahora mismo estamos en uno, nos demos cuenta o no", señala Lorenzo, quien, sin embargo, se siente "afortunado" de habitar su Zarzahuriel particular. "Para mí, para este 47 millonabo de español, el que haya sitios vacíos es una suerte", admite, "lo triste", por otro lado, "no es tanto que las autoridades desprecien a las poblaciones rurales, sino que lo hacen con todo el mundo, vivan donde vivan", ha añadido.

Una actitud que, a su juicio, se demuestra "cuando, de repente, nos encontramos que unas campañas electorales municipales se dirigen hacia un tema macromunicipal como es el asunto de la independencia de Cataluña". "Hay un montón de gente en Castilla que jamás va a ir a Barcelona, mientras que la independencia de Cataluña ha estado presente a la hora de conformar los gobiernos municipales", ha lamentado Lorenzo.

Eso sería un ejemplo de "cómo se deja de la mano de Dios a todo el mundo", porque "el asunto catalán tendrá mucha importancia, pero no en unas elecciones para elegir al alcalde de Cáceres", ironiza.

MITOS NACIONALES

"Me gusta Castilla como a los del 98, me creo Baroja", confiesa, entre risas, para recordar que se identifica con esa cuerda de intelectuales como Valle-Inclán. "Sin compararme con nadie, me parece que las teorías de contrarios siempre han funcionado, y a mí, Castilla me apasiona. Adoro Euskal Herria y creo firmemente en esa sociedad, pero me he enamorado de Castilla sin saber por qué".

Lorenzo, sarcástico por naturaleza, concluye la explicación de ese amor platónico por la meseta con el eslogan de una cadena de comida rápida. "Como dicen en el anuncio, mientras se comen una hamburguesa: el amor no se explica, se practica", comenta entre risas.

Entre esos autores de la generación del 98, Lorenzo también ha encontrado a algunos de sus mitos patrióticos como Miguel de Unamuno. "España será de los pocos países del mundo que no cabe en una bandera ni en siete", afirma antes de reconocer que "es muy duro ser patriota en España".

Lorenzo se considera a sí mismo un "grandísimo patriota", aunque para evitar ser asociado a "cierta cuerda" matiza que, a su juicio, un patriota es aquel que "no puede dejar de pensar en su país ni aunque quiera". Entre sus ídolos patrióticos, aclara, no figuran ni don Pelayo ni el Cardenal Cisneros ni Fernando VII, ni son grandes patriotas como el marqués de Salamanca o Antonio Maura. "Mis mitos nacionales me hacen profesar un patriotismo que a mí sí me gusta: son Galdós; Unamuno; el general Prim; el Empecinado; Eloy Gonzalo, héroe de Cascorro y Dionisio Ridruejo", ha enumerado con orgullo.

Además, ha mencionado, entre los contemporáneos, el nombre del escritor Gustavo Martín Garzo o del cineasta Pedro Almodóvar para destacar a "alguno vivo", porque, de lo contrario, su patriotismo sería "una mierda y un mito más que otra cosa". Del mismo modo, ha reservado un hueco privilegiado en su lista a mujeres como María Zambrano, Rosa Chacel, Carmen Conde y María Moliner, "el patriotismo puro".

Frente a ellas, Mariló Montero, "que seguramente vaya con muchas banderitas", representaría "todo lo contrario", ha señalado. "Lo de Mariló Montero es el colmo, es un elemento más canónico incluso que Ana Rosa", ha incidido. Del mismo modo, también podrían sacarle a España los colores por la "contradicción flagrante" que supone el Valle de los Caídos. "No sé cómo podemos llamarnos democracia mientras siga la glorificación de un tío que, de patriota, no tenía nada", ha lamentado.

Lorenzo, admirador de la España de las provincias castellanas, tiene la teoría de que "el Modernismo le sienta mucho mejor a la llanura castellana que al litoral, porque allí es redundante, pero, por ejemplo, en Palencia (ciudad a la que guarda especial cariño desde el rodaje de 'Mamá es boba') colocas el Modernismo y hace, precisamente, un contrario".

"INTERNET ES UN INVENTAZO"

Después de filmar ('Bru', 'Es asunto mío', 'Manualidades', 'Caracol, col, col', 'Mamá es boba', 'Un buen día lo tiene cualquiera'), comenzó a escribir ('Los millones', 'Los huerfanitos', 'Las ganas', '9 Chismes'), primero a mano y, después, con un teclado, en un lugar donde la conexión a Internet "no es la mejor", aunque, a pesar de ello, y a riesgo de parecer un ermitaño o Jim Carrey en 'The Cable Guy', Lorenzo admite que pasa "mogollón de tiempo" en la red. "Internet me apasiona: es un inventazo", reconoce, al modo en que lo hacía Javier Aller con la gaseosa en 'El milagro de P. Tinto'.

Utiliza las redes sociales a modo de 'troll' y afirma ser un "voyeur" de Internet. "No lo uso para emitir sino para cotillear, algo obligatorio en los pueblos, pero, en vez de a los vecinos, cotilleo al mundo" asegura. Además, ha sido capaz de escapar de la cultura del miedo al 'spoiler' porque carece de tarjeta de crédito y, "sin ella, es muy difícil meterse en el Netflix o el HBO". No obstante, guarda similitudes con personajes de series como 'Big Bang', pues, al igual que Sheldon Cooper, Lorenzo carece de carné de conducir.

"No tengo ninguna de esas movidas de tarjeta de crédito ni pienso tenerla, no me caen bien los bancos y no puede ser que te caigan mal y estés con ellos más de lo preciso", señala.

Entre vistazos a Internet y partidas de ajedrez con "la máquina", Lorenzo invierte las horas en su propio Zarzahuriel. "Al contrario de lo que se pudiera pensar, se escribe mucho peor en el pueblo que en Madrid", donde "todo el tiempo" le "picaba" la necesidad de escribir, y es que, "viviendo en total soledad, hay cosas mucho más interesantes para hacer que escribir un puto libro".

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