La campaña, que se prolongará hasta el próximo mes de agosto, está siendo ejecutada por la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente, a través de técnicos inspectores de la Dirección General de Comercio, Consumo y Simplificación Administrativa.

En el caso de las gafas y tubos de buceo, las muestras se han tomado durante el mes de mayo y el presente mes de junio, y han sido enviadas al Centro de Investigación y Control de la Calidad, dependiente del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. En la actualidad se está a la espera de resultados.

Por lo que respecta a los juguetes de agua, la toma de muestras está prevista para los meses de julio y agosto, centrada también en el cumplimiento de las normas de etiquetado.

Finalmente, el análisis de la seguridad de las muestras de sillas de playa ya se ha producido, y los resultados reflejan que ninguna de ellas presenta incumplimientos de seguridad. En la actualidad se está produciendo la verificación del etiquetado.

De manera genérica, la información del etiquetado debe ser clara, visible, legible y comprensible, además de estar obligatoriamente en castellano y recoger el precio final (incluidos impuestos o gastos adicionales). Otros aspectos que también debe incluir son la identificación y domicilio de la empresa o del vendedor establecido dentro de la UE, mientras que en los productos originarios de países no pertenecientes al territorio europeo el etiquetado debe incluir el lugar de origen o procedencia, así como el lote.

El director general de Comercio, Consumo y Simplificación Administrativa, Francisco Abril, aconsejó a los consumidores "leer y comprender las etiquetas de todos los productos, sean de la naturaleza que sean, porque conocer su composición y sus detalles específicos evita accidentes y elecciones incorrectas".

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