Juan Aparicio
El autor con su nueva novela en las manos. J.A.B

Encontrar interés, conflicto y una buena historia que contar en la épica, en los grandes hechos o en los más asombrosos misterios es algo que puede resultar sencillo para quien tenga el talento y la intención. Pero para quien, estando así dotado, quiera ponerse retos, está el más difícil todavía de buscar algo que enganche en lo doméstico. Eso es lo que ha hecho Juan Aparicio Belmonte, viñetista de 20minutos (como Superantipático) y novelista, que acaba de publicar La encantadora familia Dumont (editorial Siruela - Nuevos Tiempos).

Con cierto humor y crudeza, cuenta la historia de "un matrimonio con una relación sentimental muy estrecha, como muchos matrimonios que todos conocemos, que forman una unión tan radical que funcionan con un único pensamiento", explica el autor. La pareja monta un negocio que pronto se torna ruinoso y "para solucionarlo recurren a una vía no del todo aconsejable, ni legal ni socialmente", detalla.

Para Aparicio, meter a sus personajes en problemas "es la única manera de poder contar algo. Si los personajes no se meten en ningún lío, hay poco que escribir. Contar la ausencia de conflictos es contar el aburrimiento". Sobre el proceso creativo, el escritor asegura que "lo que hace uno como novelista es crear unos personajes y a la vez vivirlos como si fuera un actor, interpretándolos. Es una forma de enajenarse un poco, de salirte de quién eres".

Según él, "lo bueno de escribir es que cualquier cosa que vivas, sea positiva o negativa, la puedes reciclar luego en una novela. Un accidente de tráfico que a una persona que no escriba solo le supone un trauma, a alguien que hace novelas le da la pequeña compensación, la compensación pírrica, de saber en primera persona cómo es vivir eso», ejemplifica.

Los protagonistas de La encantadora familia Dumont montan un negocio de eliminación de piojos sin mucho acierto y deciden reflotarlo... por las malas. ¿De dónde pudo salir esa idea? "Yo tengo hijos y creo que una de las cosas que más nos crispa a los padres hoy en día es la presencia de los piojos", analiza el autor. "No recuerdo de chaval haber tenido piojos con tanta frecuencia como los niños de ahora. Y de ahí emana esa especie de paranoia que nos da a los padres, que acabamos pensando si eso no estará promovido por una mano negra".

Pero esta última no es la única línea argumental que parte de la realidad. "La indagación genealógica que hace el matrimonio [que se embarca en descubrir el origen de su apellido] es parecida a una que hice yo mismo con mi familia: tengo el apellido Dumont en octavo lugar. Siempre me llamó la atención saber de dónde vendría. Lo que pasa es que los familiares de esta gente [los protagonistas de la novela] son bastante más turbios que los míos, que por fortuna son bastante convencionales", dice divertido Aparicio, que además es profesor de escritura creativa.

¿Y cuál es el peor enemigo de la creatividad? El escritor lo tiene claro: la pereza. "Hay momentos en que estar mirando al techo puede venir bien para tomar fuerzas y ponerse a redactar, pero como todo trabajo, escribir exige esfuerzo", aconseja. "La escritura creativa se puede enseñar. La experiencia me ha demostrado que, cuando menos te lo esperas, de pronto un alumno te deslumbra", explica Aparicio sobre su trabajo como profesor. Solo hace falta "encontrar el cauce adecuado para mostrar tus habilidades".