El coche saca las fotos y los agentes valoran si la infracción se merece una multa, o no.

«No se trata de liarse a sanciones, hay que dar un margen, pero tampoco vamos a levantar la mano si vemos que la infracción acarrea perjuicios para el tráfico», aseguran los dos municipales a los que 20 minutos ha podido acompañar durante unas horas.

Los agentes iban en moto y saben cómo se las gastan los amigos de la doble fila en el centro. Aseguran que a las calles Dos de Mayo, Tudela y Gamazo, por poner un ejemplo, desde que el bicho empezó a multar, no hay quien las reconozca.

De hecho -somos testigos-, a las 12.00 horas del mediodía, en ninguna de las calles del centro hay grandes atascos, ni doble fila como tal.

Ya que se ha molestado en parar, y no molesta, se libra.

«Mira, está parado en una esquina para hablar con el móvil, ya que se ha molestado en parar y no molesta mucho, se libra», comenta Pablo, uno de los agentes.

«Observa ese de ahí, corta todo un carril, la esta armando buena y encima justo delante del semáforo, aquí, no hay segunda oportunidad», comenta Cruz, mientas su compañero acciona la pantalla táctil del multamóvil para sacar la foto.

Después de varias vueltas alguno se libró, otros, con clara intención de dejar el coche, al vernos, decidieron emprender la marcha.

Ayer, siete multas en cuatro horas, todas ellas merecidas. La maquina no olvida, pero los agentes sí perdonan.

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