Un grupo de empleados durante una pausa laboral en un centro de trabajo
Un grupo de empleados durante una pausa laboral en un centro de trabajo JORGE PARÍS

Los recesos para fumar o para tomar un café podrían comenzar a repercutir negativamente en el bolsillo de los trabajadores. Esta es una de las conclusiones que se desprenden de la publicación del criterio técnico de Trabajo que amplía los detalles de la implantación del registro horario y sienta las bases para que los inspectores laborales puedan vigilar su cumplimiento.

Si bien, el documento no exige a las empresas registrar este tipo de pausas cotidianas como tiempo no trabajado –y, por tanto, no pagado ni cotizado– les deja la puerta abierta para que lo hagan.

De hecho, recomienda a los empleadores que su sistema de control de horarios "ofrezca una visión adecuada y completa del tiempo de trabajo efectivo", esto es, a que distingan entre el tiempo realmente trabajado y el presencial.

Si no se especifica lo contrario, la inspección presupondrá que el tiempo de trabajo efectivo es el que transcurre entre que un empleado ficha para entrar y para salir. Por tanto, si una empresa desea descontar de ese tiempo las pausas como las del café, un cigarro o las gestiones deberá acreditarlo.

Trabajo considera "la negociación colectiva o los acuerdos de empresa referidos a la organización y documentación del registro" como "el instrumento idóneo" para regular si las interrupciones se deben retribuir o no.

Desde el sindicato Comisiones Obreras se decantan por la negociación entre los representantes de los trabajadores y la empresa "ante la dificultad de regular con detalle la gran variedad de situaciones".

La CEOE asegura que una de las cuestiones más problemáticas que encuentran los empresarios con el registro horario obligatorio es precisamente el cómputo del tiempo efectivo de trabajo.

La forma en que podrían medirse estas pausas es compleja. Que un trabajador deba fichar cada vez que interrumpe su trabajo parece poco viable.

Una de las propuestas para computar las interrupciones serían el redondeo por acumulación de pausas, idea que la CEOE recomienda y con la que la secretaria de Estado de Empleo, Yolanda Valdeolivas "no tendría ningún problema", según comentó el pasado mayo.

Este método consistiría en alcanzar acuerdos entre empresarios y trabajadores para fijar un número de horas diario razonable destinado a las pausas o las interrupciones, un tiempo que quedaría exento de retribución.

Tabaco y empresas

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo cifró en 2009 las pérdidas que suponen los fumadores para las empresas españolas en unos 8.800 millones anuales. De estos, 6.720 corresponderían a pérdidas de productividad por el consumo de tabaco en el lugar de trabajo.

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