Sánchez e Iglesias, en su última reunión en Moncloa, tras el 28-A.
Sánchez e Iglesias, en su última reunión en Moncloa, tras el 28-A. EP

Medio día después de anunciar que entablará negociaciones "formales" de investidura con PP, Ciudadanos y Unidas Podemos, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha despojado definitivamente este viernes a la formación de Pablo Iglesias de la condición de "socio preferente" que hasta ahora le habían conferido el PSOE y él mismo. Según su portavoz, Isabel Celáa, esta circunstancia se produjo en el marco de la "contienda electoral". Después de las elecciones de los últimos meses, del 28-A y el 26-M, ha dicho que Sánchez afronta el inicio de "una nueva fase" en la que hablará con más fuerzas políticas para que fructifique su investidura.

Este es el panorama que ha definida Celáa de cara a las reuniones que el martes de la semana que viene mantendrá Sánchez, en este orden, con los líderes de Unidas Podemos, Cs y PP, Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pablo Casado.

Según ha dicho, hay que tener en cuenta que los desencuentros y las afinidades entre unos partidos y otros se acentúan durante la "contienda electoral", donde cada formación "subraya los elementos más específicos". Concluida esta etapa, ha advertido de que lo que se impone ahora es "resultar eficientes para la gobernabilidad" y para ello hay "muchísimas fuerzas políticas".

Unidas Podemos "ha sido socio preferente, pero ahora tenemos una nueva etapa en la que se pide responsabilidad a otras fuerzas políticas, porque de ellas depende que se obstaculice la investidura", ha añadido la portavoz del Gobierno sobre las reuniones de Sánchez con Iglesias y también con Rivera y con Casado.

Ahora "se abre una nueva etapa en el sentido de que se amplía el número de agentes políticos". No es que el Gobierno quiera dejar de contar con Podemos para que apoye las políticas "progresistas" que quiere poner en marcha esta legislatura, pero Sánchez espera de Unidos Podemos que "sea siendo socio", ha dicho Celáa, que ya no ha añadido el calificativo de "preferente" y que también se ha referido al apoyo que eventualmente podrán dar al próximo Ejecutivo "otras fuerzas políticas".

De cara a la investidura, ha insistido en que Sánchez buscará un "gobierno monocolor" y no una coalición como quiere Iglesias y ha repetido las palabras de anoche del presidente, de que "no hay alternativa" a un Ejecutivo del PSOE.

Cambio de escenario

Con estas palabras, Celáa ha confirmado el cambio de escenario que empezó a verse después de las elecciones del 26-M y que anoche quedó claro, cuando después de ser propuesto por el rey para presentarse a la investidura, Sánchez anunció que la semana que viene celebrará reuniones "formales" para negociar la investidura con Unidas Podemos, pero también con Ciudadanos y el PP.

Los encuentros tendrán lugar el martes en La Moncloa y en esta ocasión Sánchez recibirá en primer lugar Iglesias, para seguir con Rivera y cerrar con Casado. A pesar de esta preferencia que no le correspondería por número de escaños, este no es el escenario que estaba previsto. Desde después del 26-M, lo que se esperaba era un nuevo encuentro entre Sánchez e Iglesias, que debía ser la continuación de su reunión en Moncloa tras las elecciones del 28-A, donde ambos acordaron buscar un acuerdo sobre la Mesa del Congreso, que llegó, antes de volver a verse para entrar en materia sobre la nueva investidura de Sánchez.

Sin embargo, el guión empezó a cambiar poco después de que las elecciones municipales, autonómicas y europeas de mayo se saldarán con un batacazo electoral para Iglesias, que perdió muy buena parte de su representación territorial. Entonces, Moncloa "revisó" la apertura que días antes del 26-M había hecho a la posibilidad de incorporar ministros de Podemos al Gobierno de Sánchez, en línea con la exigencia de coalición que Iglesias mantiene hoy por hoy.

Abrir el abanico

Ahora, Sánchez ha decidido "abrir el abanico", en palabras de Celáa, y con sus reuniones de la semana que viene equipará a PP, Cs y Unidas Podemos en calidad de tres formaciones de las que "depende que se obstaculice" la investidura. Si no se produce, repartirá responsabilidades entre quienes no la hayan hecho posible.

De momento, se desconoce la fecha de la sesión de la investidura, que Celáa, sin muchas garantías, ha vuelto a situar este viernes en la primera quincena de julio. Para que triunfe, el Gobierno "hablará con todas las fuerzas políticas", de la que su portavoz no ha descartado ni a Vox ni a los independentistas, aunque ha pedido la participación de PP y Ciudadanos para evitar que tengan influencia en el próximo Ejecutivo de Sánchez.

A Iglesias le ha pedido que tenga en cuenta el "principio de realidad" de sus resultados y de del PSOE. Sobre una deseada abstención por parte del PP y Cs que estos dos partidos ya han dejado claro que no concederán a Sánchez, Celáa ha advertido este viernes de que "si no queremos que el Gobierno tenga fuerzas independentistas, el PP debería hacer un ejercicio y Cs, también".