Atún rojo
Uno de los peces que contiene cantidades más alarmantes de mercurio es el atún. Alex Hofford / EFE

La presencia en los alimentos de un contaminante natural como es el mercurio repercute de forma directa en la salud humana. Pero es que, además, como ha comprobado un equipo de científicos de la Universidad CEU San Pablo, reduce la efectividad de los antibióticos.

El grupo de investigación en biotecnología microbiana de esta universidad, compuesto por los profesores Marina Robas, Pedro Antonio Jiménez y Agustín Probanza, ha determinado cómo el tipo de manejo agrícola (orgánico o convencional) en plantaciones de vides tiene efectos sobre el perfil de resistencia bacteriano de las comunidades edáficas (del suelo).

Los investigadores han demostrado que existe un notable efecto antrópico sobre las comunidades microbianas en suelos en explotación, que favorece la persistencia de comunidades con un mayor nivel de resistencias a antibióticos, y que esa resistencia persiste aunque se retire la presión antrópica.

La presencia de poblaciones bacterianas resistentes a antibióticos puede suponer un reservorio de resistencia a los antibióticos que se puede transmitir al ser humano a través del consumo de alimentos cultivados en ese suelo o a través del ganado alimentado por un pasto expuesto a ese contaminante.

Los estudios se centraron en analizar cómo la presión de un contaminante de origen natural en el distrito minero de Almadén, como es el mercurio, puede favorecer la selección de cepas resistentes a antibióticos.

La Organización Mundial de la Salud alertó el pasado año de que la resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo. Esa resistencia puede afectar a cualquier persona, sea cual sea su edad o el país en el que viva, ya que puede prolongar las estancias hospitalarias e incrementar los costes médicos y la mortalidad.