Pablo Iglesias y Ramón Espinar en el Senado
Pablo Iglesias y Ramón Espinar en el Senado EUROPA PRESS - Archivo

La historia de Podemos es la historia de un nombre: Pablo Iglesias. Ambas con una crisis a sus espaldas que no ve fin y que en los últimos tiempos ha puesto en duda el papel de su líder. Más débil que nunca, el próximo domingo, la formación morada celebrará un Consejo Ciudadano Estatal (CCE), el máximo órgano del partido entre asambleas, que tiene como objeto analizar el desplome electoral del pasado 26 de mayo y analizar la estrategia que debe tomar la dirección de cara al futuro.

Lo hace dos semanas después del segundo batacazo electoral consecutivo y de que nombres como el del alcalde gaditano, José María González 'Kichi', o el ex líder de Podemos en Madrid, Ramón Espinar, hayan pedido públicamente un 'Vistalegre III' que suponga, además, un cambio de dirección y el fin de Pablo Iglesias e Irene Montero.

En una tribuna en 'eldiario.es', Espinar, que en Vistalegre II se posicionó del lado de Pablo Iglesias en la pugna con Errejón para liderar el partido, critica ahora abiertamente a la dirección de Podemos por eliminar la "pluralidad de portavoces" y encaminar al partido a una "homogeneización de mensajes, discursos y perfiles".

Críticas que forman parte de un sentir común dentro del partido. Kichi, el único alcalde superviviente de los 'ayuntamientos' del cambio, aseguraba este domingo en una entrevista en el 'Diario de Cádiz' que el líder del partido debe "asumir su responsabilidad con lo que ha pasado" y señalaba que "si queremos ser una alternativa de verdad tenemos que olvidar los egos, los personalismos y convertirnos en dispositivo al servicio de un bien común".

Kichi fue uno de los pocos dirigientes del partido que cuestionó abiertamente la compra del chalé de Galapagar acusando a secretario general de Podemos de romper con el código ético del partido y defendía "el compromiso de vivir como la gente corriente para poder representarla en las instituciones". Ahora, su corriente, bajo las siglas de Adelante Andalucía, pretende distanciarse aún más del partido original, sin llegar a la ruptura total, pero con total autonomía.

"En el último año, Podemos se ha roto en pedazos"

"En el último año, Podemos se ha roto en pedazos", incide Espinar en su tribuna. Pero la ruptura en Podemos es anterior a este año, ya que solo en un lustro de vida el partido ha pasado por grandes baches en los que nombres de fundadores y personas del entorno más cercano a Pablo Iglesias han pasado a mejor vida. Errejón, que ya se prepara para ampliar su nueva formación, Más Madrid, al ámbito nacional, ha sido el último en salir de las filas moradas entre acusaciones de sus compañeros, pero antes que él fue Carolina Bescansa, Juan Carlos Monedero, Luis Alegre, Manuel Monereo, Tania Sánchez...

El partido que nació con el 15-M e irrumpió en las instituciones en 2015 para acabar con la vieja política y dando voz a los desencantados, vivió su primera crisis poco después de conocer el poder. Con 69 escaños en el Congreso y el 21% de los votos cosechados en 2016, la dirección se dividió entre pablistas y errejonistas tras encontrar un documento en el que el sector afín al líder de Más Madrid preparaba una hoja de ruta para desbancar a Pablo Iglesias y el posterior 'documento Bescansa', con el mismo fin.

El partido, recién estrenado en el Parlamento, se enfrentaba a decisiones de gran relevancia como el apoyo o no a la investidura de Pedro Sánchez o la confluencia con IU, asuntos que contaban con opiniones de todo tipo y que se daban en abierto ante la opinión pública. Más tarde fue el chalé de Galapagar, que fue consultado a la militancia y, si bien fue aprobada por los inscritos, el 31% se posicionó en contra.

Luego fue 'Vistalegre II', en la que Iglesias se impuso a Errejón y, distanciado ya del líder, fue relegado a la candidatura regional de la Comunidad de Madrid. Los desencuentros internos aireados en los medios de comunicación y la ruptura con las confluencias en prácticamente todos los ayuntamientos del cambio ha dado lugar a una pérdida de confianza en el partido que acabó con un descalabro en las generales del 28 de abril, en las que redujo su representación a 35 escaños, pasando a ser cuarta fuerza política y sin poder para formar un gobierno de coalición con el PSOE en solitario.

No obstante, pese a estos resultados, el líder de Podemos no ha tenido reparo en situarse dentro del próximo Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez ocupando incluso algún ministerio mientras las dudas sobre el liderazgo de los Iglesias-Montero acorralaban a la pareja política. Las municipales y autonómicas terminaron de confirmar la caída de Podemos, con la mitad de votos que en 2015 y llevando al partido a la irrelevancia y haciéndole desaparecer de varias comunidades como Castilla la Mancha sin ningún movimiento de Iglesias.

En el Ayuntamiento de Madrid, la ruptura con Carmena y los ediles que anteriormente llevaban las siglas de Podemos hizo a la formación morada no presentara candidatura propia en la capital y apoyar públicamente la del ex concejal Carlos Sánchez Mato, ante el desconcierto de algunos miembros del partido, por ser ajeno a Podemos e incluir, además, las siglas de IU.

Podemos rebaja a Espinar: es "la opinión de un militante más"

"No hay nadie hoy en Podemos que no piense que lo razonable sería encontrarnos en una Asamblea Ciudadana. Recuperar el rumbo y a los compañeros que hemos perdido por el camino es una premisa para reconstruir un proyecto de país pensando que somos un proyecto del pueblo en las instituciones y no una nueva élite política de izquierdas", insite Espinar en su tribuna.

Palabras que han tenido contestación por parte del partido. Ha sido la coportavoz del Consejo de Coordinación de Podemos, Noelia Vera, quien ha afeado la carta abierta de Espinar a la vez que ha rebajado al que fuera senador y líder de la formación en la Comunidad de Madrid como "un militante más".

El liderazgo de Iglesias, que prepara su sucesión a corto plazo, como reconoció la portavoz parlamentaria, Irene Montero, se encuentra más debilitado que nunca. Su vuelta tras la baja paternar no empezó con buen pie, con un cartel desacertado con tintes machistas y un gran acto de bienvenida que ahondaba en el carácter personalista del partido y el hiper-liderazgo de Iglesias, que argumentaba a su regreso que "después de tres meses limpiando culos" se sentía más capacitado para ser presidente del Gobierno.

Ninguno de los últimos baches ha hecho al secretario general replantearse su continuidad, como él mismo confirmó tras la debacle electoral, aunque los movimientos del partido plantean la posibilidad de que Montero tome el relevo tras dar a luz al tercer hijo en común de la pareja. Ante esta posibilidad, ya hay posiciones contrarias: "La crisis de Podemos es insostenible. Hay espacio para nuestro proyecto político y Podemos puede tener futuro, pero los Iglesias-Montero no", dicen desde el entorno de Ramón Espinar.