Un patinete eléctrico en imagen de archivo
Un patinete eléctrico en imagen de archivo. LIME / EP

El pasado 17 de mayo, Isabelle Albertin, una parisina que se gana la vida como pianista en la escuela de danza de la Ópera de París, fue arrollada por un patinete eléctrico mientras caminaba por un parque del centro de la ciudad.

El atropello le causó una doble fractura de cúbito y radio en el brazo derecho que la ha incapacitado para desempeñar una profesión que lleva 32 de sus 60 años de vida ejerciendo.

"Tengo miedo de no poder volver a poder tocar jamás como antes. Todo lo que sé es que la rehabilitación va a ser larga y dificil. Me angustia terriblemente la idea de no recuperar la sensibilidad de mi mano derecha, la fuerza y la agilidad de mi brazo", asegura en una entrevista en el diario francés Le Parisien.

Ahora, junto a su marido, ha decidido crear una asociación para unir a las víctimas del incivismo en las aceras de la capital francesa. "Cada día hay que batallar sobre las aceras. Me gustaría recuperar la seguridad", comenta.

Su primer paso para lograrlo será demandar a la ciudad de París, a quien considera también responsable de su accidente.

Historias como la de Isabelle son cada vez más frecuentes en el país galo, donde mañana una nueva ley de movilidad se enfrenta al examen de la Asamblea Nacional.

Esta nueva ley regulará los patinetes eléctricos, además de otros vehículos similares. Entre las novedades que incluye destacan la restricción de la velocidad máxima a 25 km/h de los patinetes y la prohibición de circular por las aceras que no estén habilitadas explícitamente para ello.

También prevée la obligatoriedad de llevar casco a los usuarios de bicicletas y patinetes, entre otros vehículos, bajo multas de 135 euros en caso de incumplimiento.