Los filipinos envían 1.000 millones de mensajes de móvil todos los días

  • La cifra es superior a la de toda Europa Occidental.
  • Mandar un mensaje cuesta únicamente un peso, apenas 0,01 euros.
  • Esta actividad causa cada vez más accidentes de tráfico y ha generado protestas cuando el Gobierno ha querido ponerle impuestos.
Un mensaje recibido en un móvil.
Un mensaje recibido en un móvil.
FLUZO / FLICKR.COM
El teléfono móvil es una auténtica obsesión en Filipinas, un país con una red de telecomunicaciones deficiente pero, con cerca de noventa millones de habitantes que envían cada día una media de 1.000 millones de mensajes cortos de texto (SMS). La cifra es superior a la de toda Europa Occidental, y convierte a la nación asiática en la capital mundial de los SMS.

Filipinas, con 42 millones de teléfonos móviles por sólo 3,5 millones de fijos, presume, con diferencia, de la mayor tasa de envío de SMS per cápita de todo el mundo.
Mandar un mensaje cuesta únicamente un peso (apenas 0,01 euros), mientras las llamadas no bajan de diez (0,15) y una tarjeta SIM vale 50 pesos (0,7) en un país donde el sueldo medio no supera los 176 euros mensuales y un tercio de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.

A los filipinos les gusta tanto enviar SMS que recientemente el Gobierno se vio obligado a
anular una ley que iba a gravar con un pequeño impuesto los mensajes por temor a una revuelta popular, como la que en 2001 depuso al entonces presidente Joseph Estrada. En aquella ocasión y de forma similar a como luego ha ocurrido en otras partes del mundo, Filipinas fue pionera en el uso del móvil para desencadenar una movilización popular masiva, como la que llenó las calles de Manila y precipitó la caída de Estrada, acusado de corrupción.
Elemento de prueba válido en juicios

Desde felicitar la Navidad o San Valentín, las dos fiestas más populares en la ex colonia española, hasta recibir un diagnóstico médico o ligar con desconocidos, los filipinos emplean su móvil para comunicar casi cualquier noticia y viven pegados a sus terminales. En muchas carreteras del país grandes señales
advierten del peligro de mandar SMS mientras se conduce ya que esta actividad causa cada vez más accidentes de tráfico, según el Departamento de Transportes.

Hasta
la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, no se despega de su aparato y se comunica por texto con colaboradores y periodistas, y los SMS son fuente habitual de muchas informaciones en los medios y elemento de prueba válido ante cualquier juicio.

Incluso en las provincias más remotas y en zonas aisladas del archipiélago que no disponen de electricidad las 24 horas,
rudimentarios generadores alimentan a las antenas de recepción para que ningún mensaje se quede sin llegar a su destinatario.
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