Adrián Mínguez
Adrián Mínguez, en la habitación de su casa mientras se prepara la Selectividad. ELENA BUENAVISTA

Nervios. Muchos nervios. Ganas de que llegue, pero no con la emoción del que espera un viaje, sino con las ansias del que quiere que algo acabe. Da igual que sea en Madrid, en Segovia o en un pueblecito gallego, la Evaluación para el Acceso a la Universidad (EvAU), más conocida como Selectividad, provoca el mismo sentimiento: presión, nervios por jugárselo todo a una carta. Un total de 300.000 alumnos están convocados desde esta semana.

Adrián Mínguez y Héctor Tienda serán los primeros en quitarse el estrés, ya que los alumnos de Madrid empiezan el 4 de junio. Un día después le tocará a Natalia Aguado porque los de Segovia están llamados desde el día 5 de este més. Así han contado a 20minutos cómo han vivido este mes.

"Aunque no lo entiendas, apréndetelo"

Adrián estudia en el Colegio El Valle de Valdebernardo (Madrid) y desde principios de mayo dedica unas tres o cuatro horas al día a prepararse la Selectividad, incluidos los fines de semana: "Solo descanso el viernes", explica a este diario.

Lo hace solo, en casa, como la mayoría de sus compañeros, aunque reconoce que "aproximadamente un cuarto de la clase está apuntado a alguna academia o tiene un profesor particular".

¿Y qué es lo que le da más miedo de la Selectividad? Adrián lo tiene claro: el examen de Lengua. "No por dificultad, sino por tiempo. No creo que me dé tiempo a terminarlo", relata. Aunque también le tiene respeto a las Matemáticas: "Es de tener suerte o no tenerla".

Adrián destaca que este año ha sido un "no parar constante": "Es un año para sacar un examen. No estamos aprendiendo, solo preparándonos para la prueba. 'Aunque no lo entiendas, apréndetelo', es la filosofía", cuenta un poco enfadado o quizás decepcionado este futuro médico.

No obstante, alaba la labor de su colegio en cuanto a la preparación y la orientación que ha recibido: "Nos ha dado tiempo a terminar todo el temario y de mayo a junio hemos repasado", dice antes de añadir que en el instituto de enfrete, terminaron el mes de mayo el temario y dejaron de ir a clase.

Sobre la EvAU, considera que "las universidades tienen que poner un filtro porque no pueden entrar todos". "Es difícil, pero no hay otro método de selección", sentencia.

"Con un examen te juegas el futuro"

Natalia estudia en el MM. Concepcionistas de Segovia y, pese a que hasta este año "no tenía nada claro", finalmente se ha decantado por estudiar Publicidad y Relaciones Públicas.

Lleva 15 días estudiando desde que se levanta a las nueve de la mañana. Hace un descanso para comer a las 14.00 horas y retoma de 16.00 a 21.00. "Estudio todos los días de la semana, salvo alguna excepción", dice Natalia.

Ella, igual que Adrián, también lo hace desde casa, aunque añade que en su colegio la mayoría de compañeros están apuntados a academias que les ayudan a prepararse la Selectividad.

El éxamen que más ansiedad le genera, el de Matemáticas: "Aunque las he sacado bien a lo largo del curso, son las que mas me cuestan", cuenta. De este curso destaca "el desgaste que produce tener un examen final" en el que te juegas todo.

También considera que ha recibido una buena preparación por parte de su colegio, ya que "han hecho globales por trimestre durante todo bachiller". "La preparación es mayor que en otros centros, ya que te acostumbras a estudiar mucha materia en un periodo corto de tiempo", explica Natalia.

En cuanto al método de selección, Natalia es más crítica: "Debería cambiar. La nota de una persona que aprueba durante todo un curso, no puede estar condicionada por un examen en el que se juega su futuro".

"Temario muy completo y tiempo escaso"

Héctor Tienda quiere estudiar,  "si la calificación lo permite", Ingeniería Biomédica. Este alumno de La Salle Sagrado Corazón (Madrid) le ha dedicado "unas cinco horas en semana de exámenes, todos los días de la semana; y unas tres cinco días a la semana sin exámenes".

Si algo tiene que decir de la Selectividad es que le hubiese gustado "contar con más tiempo", ya que "el temario es muy completo y el tiempo es escaso". ¿El examen que más teme? El de historia, ya que "el temario es muy denso".

Héctor considera que la prueba no es justa, "ya que el futuro se decide en lo que seas capaz de hacer en un par de exámenes". "Al fin y al cabo la EvAU cuenta más que bachillerato, y un mal día lo puede tener cualquiera", explica a este periódico. "Se debería valorar más el trabajo continuo que se hace en los dos años de esta etapa educativa", añade.

"Propondría hacer un examen más adaptado a lo que el alumno quiera hacer posteriormente, al fin y al cabo, si mañana un cirujano me tiene que operar, sus conocimientos de historia de España no serían una preocupación para mí", sentencia Héctor.

Con más o con menos nervios, seguiendo una rutina o habiendo leído algún artículo sobre consejos, las próximas horas de estos jóvenes serán cruciales para su futuro. ¡Suerte! Y los más nerviosos haced caso a los expertos: respirad tres veces profundamente y a por el examen.