En los últimos días, un ingeniero civil vallisoletano de 60 años cayó al ceder la barandilla en la Senda del Oso mientras pocos días después, un turista holandés cayó en un suceso muy similar aunque este logró ser rescatado con vida.

El decano de CITOPIC en Asturias, Antonio Vinjoy, ha denunciado que algunas de estas infraestructuras llevan construidas más de 30 años y que los recursos de señalización y seguridad tienen una vida aproximada de entre 10 y 15 años.

"Algunos tramos llevan muchos más años sin ningún tipo de mejora en la señalización y en las balizas de madera. Las inversiones se pararon con la llegada de la crisis en 2008 y desde entonces no se han vuelto a recuperar estas partidas, tan importantes para la seguridad de los senderistas", ha asegurado Vinjoy.

Además, ha recordado que el Principado cuenta más de 500 kilómetros de sendas, de los que la mitad son de costa y la otra mitad de interior y montaña.

Por ello, llama a las administraciones locales y autonómicas, competentes en la materia, a reactivar las inversiones en su mejora y mantenimiento, que incluye no solo "reponer las balizas de madera, que ya no están en buenas condiciones, sino también ampliar su extensión, más allá de los puntos especialmente peligrosos".

Asimismo, ha reivindicado el papel de los ingenieros civiles como "referentes" en la ingeniería municipal estrechamente relacionada con el cometido de las administraciones en la prestación de servicios a los municipios.

CITOPIC extiende esta denuncia a otras zonas, especialmente en Castilla y León, donde pertenecía el senderista fallecido. La organización reclama inversiones para el mantenimiento y mejora de otras muchas infraestructuras básicas en entornos rurales, como carreteras o depuración de aguas.

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