El Cuerpo Nacional de Policía detecta una alerta por 'phishing'.
El Cuerpo Nacional de Policía detecta una alerta por 'phishing'. POLICÍA NACIONAL

Estamos rodeados de inteligencia artificial, Internet de las Cosas, coches autónomos, gafas de Realidad Virtual… y muchas otras extravagancias propias de la ciencia ficción, pero aunque parezca mentira el ser humano todavía es víctima del ancestral timo de la estampita.

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No es raro leer de tanto en cuanto que han estafado a alguien con aquello del ‘tocomocho’, y si en algo tan cotidiano aún se pica, más vulnerable está todavía el usuario en la sofisticada Red ante los ‘cacos 2.0’, especialmente por el vicio de acepto todos los términos y condiciones que me pongan en esta pantalla pero no me hagan leerlos que me da algo.

Esa información que tan alegremente facilitamos a las empresas es para ellos el nuevo petróleo. Ese big data, cantidades ingentes de información sobre gustos, ubicación, edad y hasta tendencias políticas que uno mismo no confesaría en una sobremesa con amigos, son en Internet como el maná en el desierto y objeto deseado de buenos, no tan buenos y malos.

El phishing, o suplantar una identidad en Internet para cometer un acto fraudulento, crece a un ritmo anual del 27%, según un informe del Departamento de Delitos Telemáticos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Phishing de Mercadona

"La información ya se cotiza más que algunas criptomonedas", apuntan desde el portal tecnológico GalaxyAndroid. Una de las prácticas más habituales son los correos o mensajes que parecen enviados por una empresa respetable y solicitan datos personales, pero en realidad enmascaran trampas con las que dejaremos nuestra identidad digital al descubierto.

El sentido común no es suficiente para evitar el robo, hay mecanismos proactivos de defensa como los que señala Eusebio Nieva, director técnico de Check Point, compañía de soluciones de ciberseguridad. "Es fundamental cerciorarse de la procedencia del correo y su emisor antes de abrirlo", y "prestar atención a detalles como una letra ‘o’ en lugar de un cero; o de letras mal ordenadas", por ejemplo Amaozn en lugar de Amazon. "La hora del envío, que tenga apariencia de urgente, que contenga enlaces extraños o archivos adjuntos…", todo ello debe ser sinónimo de alerta, destacan desde Check Point.

En el caso de la bandeja de entrada de nuestra cuenta de correo profesional, la sensibilidad de la información es todavía mayor y se recomienda no responder si el mensaje no guarda relación con la actividad que desempeñamos.

Por mucha difusión que se le dé a estos consejos, la historia nos ha enseñado que se va a seguir tropezando en la misma piedra. Por eso, una solución que venga desde la propia informática puede salvaguardar al ser humano de su curiosidad innata.

Es el caso de Telecoming, una compañía que ha desarrollado el sistema DCB (Direct Carrier Billing) que permite pagar con la factura del teléfono sin que el usuario tenga que realizar ningún registro previo, ni facilitar datos de sus cuentas o tarjetas bancarias. "Si eliminamos el tráfico de datos se reduce de forma considerable el riesgo de fraude", señala Adrián Gallegos, su responsable de tecnología.

Los poderes legislativos también le ven el sentido a la iniciativa, pues la Directiva Europea de Servicios de Pago (DSP2) "promueve la seguridad en los pagos y apuesta por el DCB para pagar no sólo contenidos digitales, sino otros muchos productos y servicios como transporte, entradas o donaciones", recuerdan desde Telecoming. Mientras ese futuro se acerca a una velocidad supersónica, más vale extremar la precaución con los consejos de toda la vida, porque por la puerta de la confianza se cuela la mala crianza.