Unas 7.000 personas reviven en el concierto de Mark Knopfler su pasión por Dire Straits

  • El público de Barcelona se mostró más interesado por los temas de la antigua banda que por las canciones de Knopfler en solitario.
  • Los problemas con el sonido fueron protagonistas.
El guitarrista británico Mark Knopfler en su concierto de Barcelona. (Alberto Estévez / EFE).
El guitarrista británico Mark Knopfler en su concierto de Barcelona. (Alberto Estévez / EFE).
Alberto Estévez / EFE

El guitarrista británico Mark Knopfler ha reunido en la noche de este miércoles en el Palau Sant Jordi de Barcelona a unos 7.000 seguidores que han revivido su vieja pasión por Dire Straits y que no han escondido cierta indiferencia por los temas de su último trabajo, Kill to get crimson, o de su carrera en solitario.

La escala que ha hecho en Barcelona era su primera cita en España de la gira mundial de promoción de este disco, a la que seguirán este jueves Madrid y el día 5 la localidad granadina de Atarfe.

En algo más de una hora y media el que fuera líder de Dire Straits, que ya tiene a sus espaldas la nada despreciable cifra de 120 millones de discos vendidos, ha interpretado apenas dos o tres temas del que es su séptimo álbum en solitario, un disco en el que ha apostado por un retorno a sus orígenes, cuando el rock inglés recibía claras influencias del folk.

El público, con una media ya entrada en edad, ha recibido las primeras canciones con bastante enfado y seguro que ha tenido buena parte de culpa el pésimo sonido que había en el Sant Jordi, que impedía a Knopfler llegar con su voz a todo el auditorio. Tan escandaloso ha resultado por momentos que amplios sectores de la audiencia han silbado a la banda y coreado a grito pelado: "No se oye", mientras el pobre Knopfler no entendía qué canción le pedían que tocara.

El apoteosis

A partir de la cuarta canción, la noche ha discurrido ya sin mayores problemas con alguno de sus temas populares en solitario. Seguidamente, con Hill farmer blues ha llegado su primer solo de guitarra del concierto, pero las dos canciones posteriores han despertado al público y llegado el apoteosis.

El público, manifiestamente más seguidor de Dire Straits que no del Knopfler en solitario, ha alcanzado la comunión perfecta con su ídolo en cuanto de la guitarra plateada y de su no menos conocida guitarra rojiblanca han salido las notas de Romeo and Juliet y, especialmente, Sultans of Swing, el primer gran éxito de los Straits y seguramente, su canción más popular.

En la parte final de la velada, tras interpretar temas como Daddy´s gone to Knoxville, Paraguay y la folk Speedway at Nazareth; y antes de los bises, el ex líder de Dire Straits ha cerrado el concierto del Sant Jordi con otro tema de su antigua banda, Telegraph Road, que quizá ha dejado un mejor sabor de boca a un público demasiado nostálgico.

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