TERESA RABAL
Teresa Rabal, en 2017. GTRES

Hay veces que uno tiene que rehacer su vida como sea y a costa de lo que sea. Y, mientras, sincerarse consigo mismo. Eso es precisamente lo que ha hecho Teresa Rabal a tenor de sus palabras para la revista Semana.

Porque últimamente la vida no había tratado muy bien a la actriz, cantante y presentadora de 66 años, pues apenas han pasado dos años desde que falleciera su marido, Luis Eduardo Rodrigo y, justo después, superar un cáncer de mama.

De todo ello ha querido hablar ahora que ha decidido poner un punto y seguido en su biografía: ha vendido la espléndida casa de 800 metros cuadrados que tenía en la madrileña localidad de Alpedrete, la famosa Villa Renata, que ella y Luis Eduardo compraron en 1973.

¿Y por qué este cambio? "Te lo voy a decir muy sencillo: tenía muchas deudas y me he quitado todas. Estoy super a gusto y contenta porque no dejaré deudas a mis hijos, sino todo lo contrario", ha respondido.

Quiere volver a trabajar, pero cuando y en lo que ella quiera, "porque ya he trabajado mucho en mi vida", y ahora se dedica a puntuales galas para niños. Tiene ganas de volver al teatro y a la tele, más allá de sus últimos cameos en Derecho a soñar, de La 1, y en A pesar de todo, de Netflix.

Rehacer el nido

Y lo más importante: se ha ido a vivir con su madre, la célebre actriz Asunción Balaguer, formando parte ambas de una de las familias de artistas más reconocidas de España, pues su padre era el actor Paco Rabal.

"Me he venido a su casa, que está al lado de la que era la mía. Mi idea era comprarme una más pequeña, pero mi madre está muy mayor. Mis hijos me aconsejaban esto. En un futuro, veremos qué hacemos", continúa, a la par que añade que, si bien tienen dos asistentas, ella se ocupa "de la compra, organizar la casa, las pastillas, los médicos...".

Para ella, dejar su casa de siempre ha sido "muy duro", aunque asegura que ella, los recuerdos que ha vivido allí, los tiene "guardados en el alma". Y además ahora vive en El Recuerdo, el nombre de la casa de su madre, "como el poema de Alberti".

Allí es donde van a verla sus hijos (Luis, técnico de sonido y músico; y María, directora de cásting) y sus nietos, que tiene tres, todos por parte de su hijo Luis: Paula (7 años), Susana (4) y Luis Eduardo, de dos meses.

Ellos le ayudan mucho con su madre, de 94 años. "Está bien de salud, aunque quiere estar en la cama y tratamos de levantarla para que no se apoltrone. Hasta los 90 estaba bien, pero se rompió la cadera y dio un bajón. Ha dejado de leer. A veces dice que se va a estudiar o al colegio. También pregunta mucho por mi padre y sueña con él", explica Rabal.

Teresa Rabal se considera "optimista" y que eso le da "fuerzas para salir de los problemas", como cuando superó el cáncer, momentos en los que "no podía" venirse abajo porque cuidaba de su marido enfermo, aunque hay cosas actuales que no entiende.

"Me he criado entre bambalinas, fotógrafos... A veces me despertaba y estaba Lola Flores en mi casa, de juerga, con mi padre. Hay que tomarse esta profesión como algo natural. Es verdad que el sentido de ser famoso ha cambiado. Ahora hay algunos que no sé lo que hacen", sentencia.