Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en Moncloa. EFE

Las elecciones del 26-M y sobre todo los malos resultados que ha cosechado Unidas Podemos por toda España han situado al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en la casilla de salida. Si la semana pasada desde el PSOE y el Ejecutivo se empezó a sugerir que se abriría la puerta a una coalición de Gobierno como quiere Podemos, este lunes la posición es otra y vuelve a consistir en un Gobierno en solitario, es decir, sin ministros de la formación morada.

En política, hay situaciones de debilidad y de fortaleza y en función de ello se actúa de una forma u otra. Esta es la explicación para explicar el cambio de escenario por el resultado del 26-M y sus posibles consecuencias sobre el acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos de cara a una nueva investidura de Sánchez.

No hay nada cerrado, pero las diferencias son evidentes. La semana pasada, desde el PSOE y el Gobierno se empezó a apuntar a la posibilidad de una coalición de Gobierno como quiere Podemos. Sin haber nada cerrado, Sánchez había abandonado su posición de partida, la de gobernar en solitario con independientes progresistas, y se "abría" a la posibilidad de dar entrada en su Gobierno a ministros de Podemos. El viernes pasado, dos días antes del 26-M, Pablo Iglesias concedió una entrevista a la Agencia EFE donde dijo que era "de sentido común" convertirse en ministro de Sánchez.

Reunión en Moncloa

Tras los comicios la situación ha cambiado. La línea divisoria que han dejado las elecciones del 26-M se nota en que la semana pasada no se descartaba para esta semana una primera reunión discreta de Iglesias con Sánchez en Moncloa. Así, tomarían el relevo de las negociaciones para la investidura que hasta ahora han dirigido el secretario de Organización y la portavoz del PSOE en en el Congreso, José Luis Ábalos y Adriana Lastra, y la portavoz de Podemos, Irene Montero.

Las previsiones este lunes eran distintas y de momento no hay encuentro a la vista. Además, Sánchez e Iglesias no tuvieron ningún contacto este domingo tras conocerse los resultados y tampoco habían hablado este lunes.

La situación, indican las fuentes, se ha "reevaluado" y si Sánchez empezó a abrirse la semana pasada a nombrar ministros de Podemos en su Gobierno, ahora impera la posición inicial, que es la de gobernar en solitario, con apoyos desde el exterior. El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, insistió en esta idea tras la reunión de la ejecutiva del partido que este lunes evaluó los resultados electorales.

Si bien dejó claro que Podemos e Iglesias siguen siendo "socios preferentes" para la investidura de Sánchez, también apuntó que "todos los partidos debemos saber entender cuál ha sido la decisión de los ciudadanos, ser realistas a la hora de valorar lo que nos han encomendado y dónde nos han situado".

Ábalos insistió en un "acuerdo programático", una de las primeras expresiones que empleó el PSOE tras las generales del 28-A, aunque tampoco pudo responder a si en este momento puede descartarse que Podemos entrará en el Gobierno.

Fuerzas modestas

El PSOE ha ganado de manera holgada las elecciones europeas, obtuvo el 30% del voto de las municipales y ganó en 10 de las 12 comunidades donde este domingo hubo comicios autonómicos. A pesar de este poderío territorial, la noche electoral en la sede del PSOE de la calle Ferraz fue amarga por el fracaso en Madrid, donde Ángel Gabilondo ganó pero no será presidente regional y donde Pepu Hernández empeoró resultados y no sumará con Manuela Carmena, que dejará de ser alcaldesa.

Los resultados del PSOE son mucho mejores que los de Podemos. Iglesias ha sido considerado uno de los grandes perdedores del 26-M, con una derrota aún más acusada de sus apuestas municipales y regionales en Madrid y la pérdida de casi todo su poder regional por toda España. Así, el PSOE sólo lo necesita en Asturias y La Rioja.

En su primera comparecencia tras el 26-M, Iglesias admitía este lunes que los resultados han fueron do "malos" para su partido y que le dan "fuerzas modestas" para negociar con Sánchez. Aún así, insistió en entrar en un Gobierno de coalición, aunque en la "proporción modesta" que han reflejado las urnas.