Carmena y Colau
Manuela Carmena y Ada Colau, atendiendo a los medios tras votar. EFE

Dos de las grandes sorpresas que han dejado las elecciones municipales son las pérdidas de Madrid y Barcelona para las alcaldesas del cambio, Manuela Carmena y Ada Colau. Aunque ésta última no lo tiene todo perdido, reulta difícil que pueda revalidar su mandato, mientras que Carmena se despidió de los ciudadanos tras conocer los resultados a sabiendas de que, pese a ser la más votada, no tendrá la mayoría suficente para gobernar.

Carmena se ha visto ganadora de estas municipales por el gran batacazo del PP. Si en 2015 consiguió gobernar pese a ser segunda fuerza con 20 concejales y 219.000 votos, cuatro años más tarde ha subido al primer puesto, pero dejándose por el camino 16.000 votos y un concejal. Este aspecto, unido a la pérdida de apoyos del PSOE, que con la candidatura de Pepu Hernández ha caído en 26.000 votos y un concejal, ha dejado el Ayuntamiento en manos del PP, Ciudadanos y Vox.

En esos miles de vecinos madrileños puede haber infinidad de motivos para haber votado otra opción o incluso no haber acudido a votar. Mientras los ciudadanos más afines han mostrado su tristeza por el fin de esta etapa, también los contrarios a ella han celebrado el cambio de gobierno. Lo cierto es que durante estos cuatro años, no todas las medidas de la alcaldesa han sido recibidas con entustiasmo.

"Madrid sucio" de Carmena

En esta última época, los partidos de la oposición han hecho campaña con el "Madrid sucio" de Carmena. Según el  Observatorio de Servicios Urbanos, solo el 28% de los madrileños está satisfecho con la limpieza de la ciudad, nueve puntos por debajo de la media nacional. Además, polémicas como la del Madrid Central, han despertado tantos adeptos como contrarios.

Mientras algunos celebrar la disminución del tráfico y el consiguiente ruido y contaminación de la zona centro de la capital, otros recriminan que no se pueda acceder de forma cómoda o que desde el Ayuntamiento solo tengan medidas para la zona centro sin tener encuenta los barrios más periféricos. Una medida, precisamente, que José Luis Martínez Almeida ya ha avanzado que revertirá cuando sea alcalde.

También cambiará muy posiblemente las cabalgatas de Reyes, criticadas desde que la jueza tomara posesión se su cargo como alcaldesa. Las reinas magas, los trajes nada habituales de sus majestades de oriente, la ausencia de animales o la eliminación de la zona de invitados en el desfile han sido motivo de queja año tras año.

Otra de las polémicas que ha podido castigar a Carmena en estos comicios es la presencia de manteros en las calles, que se vio agrabada con la muerte de un mantero fallecido en el barrio de Lavapiés hace ya un año tras sufrir un infarto después de una persecución policial.

Colau devuelve votos al PSC

La otra gran alcaldesa perjudicada de estas municipales ha sido Ada Colau, que pese a empatar en concejales con ERC, queda en segunda posición en votos, con casi 5.000 apoyos menos que Ernest Maragall, y puede constarle el Ayuntamiento. Colau llegó al consistorio en 2015 con 176.000 votos y 11 concejales, superando por solo uno al PSC, con quien tuvo que pactar posteriormente para formar gobierno, aunque más tarde rompieran el acuerdo de gobierno ante la estupefacción del PSC.

Cuatro años después, Colau ha perdido 20.000 votos y un concejal y ha visto cómo la formación liderada por Maragall ha duplicado su representación imponiéndose como primera fuerza en Barcelona con 10 ediles. Un empate que es una derrota, como escenificó la todavía alcaldesa ante los medios, que pronunció unas palabras de despedida.

Lo cierto es que, con la mayoría absoluta en 21 concejales, los comunes podrían sumar con el PSC y Ciudadanos, algo que se antoja poco probable tanto por el posible rechazo de la formación naranja como por el hecho de que ya expulsaron a los socialistas del gobierno. De hecho, Colau se ofreció el domingo por la noche a ERC para formar un gobierno de izquierdas en el Ayuntamiento, lo que refleja un acercamiento a las formaciones independentistas que ha podido pasarle factura en estos comicios.

Es su tibieza con el independentismo y su ambigüedad en este tema lo que le ha podido castigar y hacer que muchos votos hayan vuelto al PSC. Además de ir a votar en el referéndum del 1 de octubre, declarado ilegal, Colau se ha mostrado en contra del 155 y ha defendido la liberación de los presos independentistas. Incluso se planteó dedicar una calle o una plaza al 1 de octubre. A ello se ha sumado la gestión en el Ayuntamiento con la polémica de los pisos turísticos y el reconocido nombre de Ernest Maragall, que ha ejercido gran parte de su actividad política en el Ayuntamiento barcelones de la mano del PSC y vuelve con la marca de ERC.