Los coruñeses que se lanzan a buscar ofertas de alquileres tienen un nuevo enemigo, al margen del precio: los avales. En la ciudad ya hay pisos (en Rubine y Cabo Santiago Gómez, entre otras calles) que exigen una garantía bancaria de 12.000 euros durante un año. Así que, dependiendo de la entidad financiera, cada mes el inquilino podría gastar un 20% más en el piso en concepto de los intereses de ese aval.

Aunque el centro se lleva la palma en cuanto a número de ceros en las cifras, lo cierto es que en el resto de A Coruña se ha convertido en una misión "casi imposible", según inmobiliarias consultadas, afrontar un alquiler sin el respaldo de un banco.

Beneficios con garantías

La crisis en el sector inmobiliario ha provocado que varios propietarios hayan decidido "colocar el piso como sea" para sacar beneficios, pero sin perder de vista que quieren "garantías" de que cobrarán a final de mes.

Y esa desconfianza se traduce en la exigencia de un aval para que el banco se responsabilice de la falta de liquidez del inquilino. Estos seguros, que van de seis meses a un año, se suman además a la fianza (uno o dos meses) que pueden pedir los propietarios coruñeses a sus inquilinos. Y, si hay aval por el medio, es difícil que éste sea de menos de un año de duración.

Apoyo a las inmobiliarias
Al margen de los propietarios, las inmobiliarias coruñesas no ven con malos ojos la obligatoriedad de tener la garantía de un banco. Si no la hubiera, tendrían que ser ellas las que diesen la cara ( y el bolsillo) por el inquilino.

Denuncian estafas encubiertas

Impagos sí, desperfectos no. Ésta es, según las asociaciones de consumidores, la máxima que debe cumplir el aval bancario. Aunque dependiendo del caso, los inquilinos pueden llevarse alguna sorpresa, como que el propietario reclame al banco que le pague desperfectos. Las asociaciones son contundentes: eso sería una estafa, y se dan varias. Para eso está la fianza.

Haciendo números

En el centro. En Juan Flórez se alquila piso de 70 m2 con dos habitaciones por 800 euros mensuales y fianza de 1.600 euros. El aval, de un año, asciende a casi 10.000 euros.

Viejo, pero barato. En la calle Real, un cuarto piso sin ascensor se alquila por los 450 euros al mes por la antigüedad de la vivienda, un aliado de los jóvenes.

Os Castros, el escape Los precios han hecho que barrios como Os Castros sean la vía de escape para los inquilinos: 90 m2 con garaje y trastero, 570 euros mensuales.

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