Lady Di
La princesa de Gales en un acto oficial en Francia.  GTRES

Fue una de las muerte que más triste dejó al mundo entero. Lady Di era querida por todos y aquel accidente de tráfico, cuando apenas tenía 36 años de edad, provocó ríos de lágrimas tanto en su abarrotadísimo funeral como posteriormente.

Asimismo, también aparecieron quienes piensan que se trató de una conspiración, de un plan urdido para que la princesa de Gales perdiera la vida y dejara huérfanos a los hijos de Carlos de Inglaterra.

En esa versión entran ahora dos nuevos e importantes testigos que con sus sorpresivas declaraciones pueden hacer que se tambaleen las creencias sobre la muerte de uno de las personalidades más importantes del siglo XX.

Robin y Jack Firestone sostienen que su fallecimiento no fue accidental y cuestionan la verión oficial de principio a fin. ¿Quiénes son? Pues lo ocupantes del taxi que iba detrás del malogrado vehículo en el que murieron Lady Di, Dodi Al-Fayed y Henri Paul, el conductor.

Según le han contado al periódico Express, la pareja estaba en el lugar del siniestro poco tiempo después de que este sucediera y fueron los primeros en llegar por su posición de tesigos directos.

Coinciden en que, segundos después del accidente, observaron "dos coches oficiales extraños" y "mal estacionados" justo por delante del Mercedes en el que viajaba Diana. Este hecho solo pudieron intentar contárselo a la policía.

"Fuimos a la policía y les dijimos, 'Oye, estábamos en el túnel anoche y tenemos que hablar con la policía porque hay cosas que hemos visto'. El oficial ni siquiera quiso escucharnos", cuenta Robin.

Lo que ocurrió a continuación les dejó ojipláticos: "Sin vacilar, el oficial dijo que tenían suficientes testigos. Nos quedamos estupefactos. Matan a una de las mujeres más famosas del mundo y no quieren hablar con los testigos".

La versión oficial sigue siendo la intoxicación de Henri Paul y que Diana de Gales no llevaba puesto el cinturón, hechos de los que dudan, también porque ni las autoridades británicas ni las francesas (el accidente fue en París) les permitieron declarar.

Aún más incongruente para ellos es que no les convocaran para la investigación que tuvo lugar en Londres en enero de 2007. "Espero que algún día, a medida que Guillermo y Harry crezcan, deseen asumir la responsabilidad de averiguar qué le pasó realmente a su madre", ha sentenciado.