Casado celebra los resultados de Ayuso y Almeida
El presidente del Partido Popular Pablo Casado (c) y los candidatos del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al Ayuntamiento, José Luis Martínez-Almeida, celebran los resultados electorales en la sede de los populares, en Madrid. Javier Lizón / EFE

El 26-M se saldó con una victoria del PSOE a nivel nacional y con una estrepitosa derrota en su gran apuesta, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. A pesar de que el escrutinio empezó muy bien para los socialistas, que llegaron a ver a Ángel Gabilondo como presidente madrileño y a Pepu Hernández como muleta de Manuela Carmena, el recuento terminó con el bloque  del PP, Ciudadanos y Vox capaz de sumar en ambos casos.

La derrota madrileña contrastó con los resultados nacionales del PSOE, que ganó las europeas y amplió su poder territorial. Aunque no podrá gobernar en todas, el PSOE ganó en 10 de las 12 comunidades que tuvieron elecciones este domingo.

Arrebató al PP Murcia y La Rioja y recuperó la mayoría absoluta en Extremadura y Castilla-La Mancha. En las municipales, el PSOE fue la fuerza más votada, con el 30% de los apoyos. No se hizo con grandes ciudades, como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga, que acarició por momentos, pero la victoria fue casi total en las grandes ciudades gallegas.

Por estos resultados, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se lanzó a celebrar que se confirmaron los resultados del 28-A y que el PSOE "es la primera fuerza política de largo, de largo". Así lo dijo en una comparecencia en Ferraz en la que el fracaso en Madrid pesó demasiado.

Sánchez advirtió a Pablo Casado y Albert Rivera que  si el PSOE no gobierna en algunas plazas será porque ellos "pactan con la ultraderecha", algo que "no va a ser entendido" en el Partido Liberal y el Partido Conservador al que Cs y PP pertenecen en la Eurocámara.

Sánchez apeló a su "responsabilidad para no dejar en manos de la ultraderecha la estabilidad de gobiernos municipales y autonómicos". "Es hora de que se levante el cordón sanitario al PSOE", exigió.

La batalla de Madrid

En Madrid, el Partido Popular ha recuperado la sonrisa. La sede de Génova era la noche del domingo una fiesta, y uno de los más contentos era su líder, Pablo Casado. Y es que han sido sus dos apuestas personales, José Luis Martínez Almeida e Isabel Díaz Ayuso, las que han devuelto a la formación a la primera plana después de los malos resultados de las generales.

Recuperar la Alcaldía de Madrid y mantener la Comunidad era el gran reto que se planteaba en la dirección. Reto conseguido. Varios condicionantes entraron en juego para que esto sucediera. El PP podrá sumar tanto a nivel autonómico como municipal con Ciudadanos y con Vox, y lo haría llevando la voz cantante, toda vez que no se produjo el sorpasso de la formación naranja, algo que preocupaba en las filas populares.

El otro componente que impulsó a la derecha fue una izquierda dividida. La plataforma Más Madrid, creada por Manuela Carmena e Íñigo Errejón mantuvo buenos resultados, pero no suficientes como para que el bloque de izquierdas saliera vencedor. Ese espectro ideológico fue prisionero de la división: PSOE, Más Madrid y Podemos no fueron capaces de concentrar esfuerzos y, contra lo que pasó en las elecciones generales, las opciones progresistas se quedaron lejos de la mayoría en la capital.

Pablo Casado, por su parte, parece abonado al pacto "a la andaluza", es decir, un gobierno de coalición entre PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox. Estos resultados, además, llegan en un contexto de viraje en Génova. Tras los malos resultados de las generales, la dirección apostó por virar de nuevo hacia el centro, como pedían muchos de los barones.

Las consecuencias de ese cambio han sido positivas para el Partido Popular, que ha logrado mantener la Comunidad de Madrid, uno de sus feudos históricos. Tras Cifuentes y Garrido, el turno le llega ahora a una Díaz Ayuso que tuvo siempre la confianza del presidente. Eso sí, tendrá que buscar pactos precisamente con Cs, el partido en el que recaló el propio Ángel Garrido después de desencantarse del proyecto del PP.

En el caso de Almeida, su carrera es mucho más visible. Tras la salida de Esperanza Aguirre del Ayuntamiento, asumió la portavocía del grupo popular e igual que Ayuso, no era una de las principales opciones para formar parte del ticket electoral este 26 de mayo.

Al PP, de hecho, le ha servido incluso con unos resultados peores que en 2015 para alcanzar el favoritismo hacia el poder en el consistorio y en la Asamblea. La campaña estuvo centrada en lo hecho en el pasado y en aspirar a corregir lo que consideran errores de la izquierda: Madrid Central se convirtió en el principal blanco de las críticas contra la gestión de Manuela Carmena. La táctica le salió bien al PP en la capital. Los resultados suponen un espaldarazo al proyecto de Casado, que se tambaleó hace un mes y ahora parece recuperar parte del crédito.