Elecciones europeas 2019
Varias personas vacían una urna electoral tras la celebración de los comicios europeos, en Przemysl, Polonia. Darek Delmanowicz / EFE

Los europeos han dejado claro en las urnas estas elecciones, las de más alta participación en veinte años, que Europa sigue apoyándose, aunque menos, en conservadores, socialistas y liberales, pero también que Europa no es tan euroescéptica como algunos auguraban y que crece el ecologismo.

A continuación, algunas conclusiones para comprender qué significan los resultados de las elecciones europeas:

1. Llegó la hora del multipartidismo y los consensos

El Partido Popular Europeo (PPE) y los socialdemócratas (S&D) no superan por primera vez en la historia de la Eurocámara la mayoría simple del hemiciclo, lo que significa que tras cuatro décadas en las que las dos grandes familias políticas no han tenido más que pactar entre ellas para sacar adelante los grandes temas, ahora llega el tiempo del consenso y el multipartidismo. Liberales y ecologistas serán las parejas preferidas de baile.

2. El fantasma euroescéptico volvió a no ser para tanto

Como en 2014, los malos augurios de un caballo de Troya euroescéptico que explotara desde dentro las instituciones europeas volvieron a evaporarse en el cómputo real final. Los eurófobos han aumentado más de 50 escaños pero todavía están lejos de representar un número suficiente de bloqueo en la Eurocámara. Una incógnita es el futuro de los conservadores y reformistas europeos, cuyos restos podrían aliarse con alguna de las dos familias euroescépticas ya existentes, la Europa de las Naciones Libres de Marine Le Pen o la Europa de la Libertad y la Democracia Directa.

3. En Italia y Francia, malos tiempos para el europeísmo

Aunque los euroescépticos no sean mayoría en el hemiciclo europeo, no deja de ser significativo que en Italia y Francia, dos socios fundadores del proyecto europeo, hayan ganado de forma clara las elecciones las apuestas de extrema derecha populista de Marine Le Pen y Matteo Salvini, que apuestan por devolver competencias de Bruselas a las naciones y relacionan en su propaganda anticomunitaria a la Unión Europea con un espacio sin restricciones a la inmigración y los refugiados.

4. El ecologismo, al alza y clave

Alemania y Dinamarca, entre otras, han empujado los buenos resultados de los Verdes, que suman casi 20 escaños más que en las anteriores elecciones europeas. La conciencia ecológica, que está llevando a las calles a miles de jóvenes en todo el continente cada viernes, empieza a traducirse también en las urnas. Los ecologistas, como los liberales, pasan a ser claves en la formación de mayorías en el hemiciclo y podrán a aspirar a cargos en el nuevo reparto de presidencias de las instituciones europeas.

5. Los conservadores caen incluso sumando al suspendido Orbán

El principal grupo en número de escaños de la Eurocámara sigue manteniendo el puesto, pero su distancia de seguridad con la segunda familia política sigue recortándose. El Partido Popular Europeo cae de 221 escaños en 2014 a 178 en 2019, incluso sumando los 13 escaños del suspendido Fidesz húngaro del primer ministro Viktor Orbán, que ha obtenido más de la mitad de eurodiputados de Hungría. Si el enfant terrible abandonase el PPE, seguirían los primeros pero solo a 13 del S&D.

6. Un bloque alternativo liberal de izquierdas no será posible

Los grupos de izquierdas, ecologistas y liberales no suman los 376 y se quedan en 366. No será posible ninguna gran mayoría que no cuente con el Partido Popular Europeo. Los conservadores sí podrían buscar una mayoría alternativa, aunque poco probable, con la extrema derecha y los populistas. El nuevo juego de equilibrios dificultará sacar adelante legislaciones encalladas como la reforma de asilo, así como otros como la lucha contra el fraude fiscal, y legislación de carácter social y medioambientales.

7. Los británicos censuran la gestión del 'brexit' en las europeas

El declive de los conservadores británicos —el partido del exprimer ministro David Cameron, quien convocó el referéndum de salida de la UE, así como de Theresa May— confirma el castigo de los británicos a la gestión de la salida del país de la UE, que debería producirse a finales de octubre, aunque a nadie le sorprendería una nueva prórroga.