El chef japonés Takuji Takahashi en un momento de su clase sobre cocina japonesa.
El chef japonés Takuji Takahashi en un momento de su clase sobre cocina japonesa. IKER MORÁN

Domótica, inteligencia artificial, robots asumiendo tareas cotidianas... Son algunas de las ideas más habituales cuando se habla del futuro de la cocina. Imaginamos pantallas por doquier, electrodomésticos conectados -eso es ya casi el presente más que el futuro- o superficies inteligentes que se adaptan a diferentes usos. ¿Pero y si el futuro estuviera en realidad más pegado a la tradición de lo que siempre imaginamos?

Es la primera sensación que uno tiene al recorrer Panasonic Design Kyoto, uno de los centros de desarrollo e innovación de la compañía situado en esta ciudad japonesa. La elección no parece casual: pocos lugares representan tan bien esa idea de combinación de artesanía y tecnología como Kioto.

Sobre la mesa vemos electrodomésticos con un diseño realmente cuidado y atractivo e ideas adaptadas a unas cocinas reales que no suelen ser como las de las películas o revistas de diseño. Pero son propuestas que todavía tardarán en llegar al mercado. Nada de fotos ni nombres, todo secreto por ahora.

Y es que no hemos viajado hasta aquí para conocer nuevos productos, sino para entender un poco mejor la filosofía detrás de la gama de productos de cocina de esta centenaria marca. En España son relativamente jóvenes en este segmento, pero en 1956 ya lanzaban su primer cocedor de arroz para Japón, y 10 años después, en 1966, ya disponían de un microondas. Las panificadoras que ahora son más o menos populares por aquí ya estaban en su catálogo en 1987.

Tradición y artesanía

¿Pero realmente puede haber una filosofía detrás de una panificadora o un microondas? Pues sí. O, mejor dicho, la plasmación de las bases de la cocina japonesa. Un tema que, por supuesto, daría para un máster en un país donde cualquier tarea aparentemente sencilla -preparar un caldo dashi, cocer arroz...- se puede convertir en un arte que requiere años de aprendizaje.

Así, por ejemplo, dos de las técnicas básicas de la cocina japonesa (cocción al vapor y asado al grill) confluyen en un horno-microondas capaz de combinar estas dos funciones y aplicarlas de forma simultánea en la preparación de un alimento. Tecnología que ya está en el mercado y que tiene sus raíces en una tradición gastronómica milenaria.

Algo que queda todavía más patente en Kioto Kaden Lab, un proyecto de diseño presentado hace años, con propuestas de lo más variopintas para el hogar y que también llegan a la cocina. Un ejemplo: sistemas de inducción a través de madera, de modo que se podría calentar el agua en un recipiente de este material colocado sobre lo que parece una encimera.

Todo elaborado de forma artesana y pensado para producciones muy limitadas, casi experimentales. Pero resulta imposible no recordar aquella cocina experimental de la que hablábamos hace solo cinco años y ver cómo, en cierto modo, ha quedado obsoleta. Curiosamente ante algo mucho más artesanal.

Las nuevas tendencias

Pero ya de vuelta en el mundo real -estos conceptos no tiene pinta de que vayan a llegar al mercado español-, toda esa filosofía y tradición también casan con las últimas tendencias en la cocina.

De hecho, se supone que ahí está la clave de una gama que abandera temas como la salud (es el mensaje clave de los exprimidores slow juicer), el aprovechamiento de alimentos (bizcochos con las panificadoras y los restos de fruta de la licuadora) y que incluso hace guiños a las modas que se asoman.

Por ejemplo, el ahumado. Algo nada nuevo pero que comienza a insinuarse como una posible tendencia de futuro dentro del hogar. ¿Un ahumador en casa? Suena muy nórdico o muy hippy, pero resulta que ya existen en Japón versiones domésticas y compactas de ahumadores, pensados para tener en la cocina.

Y es que, ya totalmente integrados en esta filosofía tan nipona de entender la vida, la cocina y el futuro, tal vez todo lo que está por venir sea mucho más sencillo de lo que a veces creemos. ¿Y si el futuro no son neveras con pantallas que hacen el pedido de la compra por nosotros sino panificadoras capaces de hacer que el pan cruja -eso ya es el presente, por cierto- o poder tener un ahumador en la cocina?