Un niño que cayó de un quinto piso en Xinjiang, China, salvó la vida por muy poco. Y fue gracias a un hombre que salía de su coche. Al ver que el niño caía, le salvó la vida amortiguando la caída con los brazos.

El niño, de dos años, había subido a una ventana y desde allí cayó a la calle donde tuvo la suerte de encontrarse con su salvador.

Una vez en el hospital se comprobó que no había sufrido ninguna herida de gravedad.