Amanda
Amanda, antes y después de ser localizada en un bosque de Hawái tras dos semanas desaparecida. Javier Cantellops / FACEBOOK

Amanda Eller, de 35 años, ha sido hallada con vida después de estar dos semanas desaparecida en la Reserva Forestal Makawao, en la isla de Maui (Hawái).

La mujer, que es profesora de yoga y fisioterapeuta, fue localizada el viernes desde un helicóptero por los servicios de rescate que llevaban 16 días buscándola. "La encontramos en la orilla de un aroyo, nos saludó con la mano mientras estábamos en el helicóptero y la trasladamos a un lugar seguro", declaró a la cadena ABC News un amigo de la familia que se encontraba en el equipo de búsqueda.

A pesar de haber perdido peso, Eller logró sobrevivir tras alimentarse a base de bayas silvestres y beber agua de un arroyo.

La mujer había sido vista por última vez el 8 de mayo, cuando realizaba excursionismo por esta reserva forestal. Su novio fue la última persona en verla ese mismo día por la mañana. Al ver que no regresaba a casa para cenar, acudió al día siguiente a la Policía para denunciar su desaparición.

Su búsqueda implicó a miles de voluntarios, policías, bomberos, perros de rastreo, drones, buzos y espeleólogos, que peinaron la zona boscosa próxima al sendero donde se localizó su vehículo. Incluso se creó una página en Facebook desde la que ofrecían una recompensa para quien pudiera tener datos sobre Amanda.

"Empezábamos a perder la esperanza", declaró su padre, John Eller, desde el hospital de Maui donde se recupera su hija, en declaraciones que recoge The Guardian. "Cuando recibí la llamada, al principio pensé que era una broma, casi no podía creerlo. En esos bosques es tan fácil desorientarse, perderse", añadió.

Supervivencia extrema

Según les ha contado Amanda a sus familiares y amigos, al darse cuenta de que se había perdido, estuvo dos días tratando de regresar al lugar donde había aparcado su coche, localizado por los equipos de rescate.

Tras descartar esa opción, se concentró en buscar agua para beber y comida para alimentarse. Al tercer día, la mujer resbaló y cayó desde 6 metros de altura, lo que le provocó la rotura de la pierna y del menisco en una rodilla.

Al cuarto día, según ha relatado Eller, una inundación se llevó sus zapatos, por lo que estuvo prácticamente todo el tiempo descalza.

"Lo que peor llevó fue el frío", asegura Katie York, una amiga de la infancia. "Dormía en una cueva y se cubría con helechos o lo que encontrara. Lo importante era que las lluvias se mantuvieran para no pasar frío y beber agua".