Juan María Uriarte
Juan María Uriarte EUROPA PRESS - Archivo

El obispo emérito de San Sebastián Juan María Uriarte ha afirmado que "matar a un ser humano es un delito abominable" y cree que, en la actualidad, existe en Eusadi una "paz de las armas", pero ha realizado un llamamiento a la reconciliación para no quedarse solo en una "coexistencia no violenta". Además, ha instado a pasar "los sentimientos patrióticos por el escáner de la ética", y espera de los presos de ETA "gestos de distanciamiento" de su pasado.

En una entrevista concedida a la revista 'Hermes', recogida por Europa Press, Uriarte, que fue intermediario entre el Ejecutivo de José María Aznar y ETA en la tregua de 1998, ha afirmado que se ha logrado, "felizmente, la paz de las armas", pero "todavía la convivencia pacífica es imperfecta".

"Una paz sólida y humana reclama un paso más, la reconciliación, que, bien comprendida, comporta reconocimiento de la verdad de los delitos cometidos, justicia para las víctimas, y trae consigo dialogar, pedir perdón y ofrecerlo", ha apuntado.

En este sentido, ha manifestado que "la paz auténtica, deseada y deseable", consiste en esa reconciliación. Además, ha añadido que "es evidente que ha habido vencedores y vencidos", pero considera que, para conseguir que la sociedad se reconcilie, "no es acertado insistir desmesuradamente en esta victoria, porque hostiga innecesariamente a los vencidos y les hace más resistentes a una auténtica reconciliación".

Tras la desaparición de ETA, cree que la labor se debe centrar en "sanar las heridas y normalizar la convivencia, porque 50 años de confrontación han dejado muchas heridas, particularmente en las víctimas".

El obispo emérito no ve que la sociedad "esté herida gravemente", aunque tiene "el temor" de que olvide "lo vivido sin extraer todas las lecciones" que se deben aprender. "Lo que no se puede negar es que en esta sociedad hay muchos de sus miembros heridos", ha remarcado.

También ha reconocido que "la convivencia pacífica es un gran valor, pero corre el riesgo de quedar en una 'coexistencia no violencia' que no es lo mismo". "Yo deseo y reclamo más para mi pueblo", ha manifestado.

Uriarte considera que, para avanzar, "primero cada uno tiene que reconciliarse consigo mismo", porque "solo los internamente reconciliados pueden volver a volverse reconciliadores", como el expresidente sudafricano Nelson Mandela.

También cree que hay que pasar las "convicciones ideológicas" y "sentimientos perceptivos por el escáner de la ética para humanizarnos más". A su juicio, hay que "practicar la relación cercana con personas que piensan y sienten de manera diferente", con el fin de "deshacer o mitigar las mutuas desconfianzas exacerbadas".

DELITO ABOMINABLE

Para el prelado, matar a un ser humano "es un delito abominable" porque, sin el derecho a la vida, "no hay un derecho humano". Asimismo, ha dicho que "la reconciliación se realiza con agresores y agredidos de todo signo" que "reconocen el mal causado y se acercan mutuamente".

No obstante, ha señalado que, aunque el agresor "no lo reconozca", el agredido "puede ofrecerle el perdón", que es "muy saludable" para él y para la sociedad.

ETA Y EL RECONOCIMIENTO DEL DAÑO INJUSTO

Uriarte ha reflexionado sobre el hecho de que ETA no haya reconocido lo "injusto" de sus acciones terroristas y ha señalado, que "tal vez quienes han tenido un cierto sentido heroico de su lucha y han sido vistos como tales, pasar de héroes a personas juzgadas peyorativamente por lo que han hecho, es costoso, pero lo tienen que hacer".

El obispo emérito también ha calificado de "insuficiente a todas luces" el comunicado de ETA de abril de 2018, en el que reconoció el "daño causado" y pidió perdón por sus actos, aunque solo a una parte de las víctimas que, a su entender, no tuvieron "responsabilidad en el conflicto". "Todas las víctimas murieron injustamente, incluso aquellos miembros de ETA que fueron liquidados de manera injusta e inmoral por el GAL y otros grupos", ha añadido.

En su opinión, "moralmente" son necesarios el arrepentimiento y el perdón, aunque "legalmente ninguna instancia humana puede seguir al arrepentimiento", que "pertenece al mundo interior de la persona, y el interior no lo juzga nadie más que Dios".

"Pedir perdón sin arrepentimiento es algo vacío, carente de sentido. La paradoja del perdón consistente en que, siendo tan necesario para la salud personal y social, no es legalmente exigible", ha destacado.

En todo caso, ha explicado que "una cosa es el reconocimiento público y eso es necesario que lo hagan", y otra la petición de perdón, que es saludable, pero no exigible legalmente". Preguntado sobre si es suficiente reconocer que se ha causado daño, si no se considera injusto, lo ha negado taxativamente. "No lo es, es preciso reconocer la injusticia del daño causado", ha manifestado.

PRESOS

Juan María Uriarte ha aludido al tema de los presos, para apuntar que éstos han dado pasos "tímidos" en ese sentido, y ha señalado que la sociedad todavía espera "unos gestos de distanciamiento respecto de su pasado".

En cuanto a su situación penitenciaria, ha recordado que "últimamente hay algunos cambios, todavía en camino, en la política penitenciaria de los Estado francés y español". "Sería buena noticia para la normalización que estos cambios se consoliden y se completen", ha aseverado.

También ha admitido que "una buena parte de la sociedad vasca fue, en los primeros años, condescendiente" con ETA, mientras que otra gente "vivió en una indiferencia poco responsable". En todo caso, ha recordado que "la indignación ante los asesinatos de ETA fue creciendo progresivamente en la sociedad".

SIN AMBIGÜEDAD

Sin embargo, ha rechazado que hubiera "ambigüedad en los responsables de la Iglesia en el País Vasco respecto de ETA" porque, a su juicio, no hubo "ninguna". "Fuimos los primeros en reprobar moralmente sus delitos de manera insistente y múltiple. El sambenito de la ambigüedad y la equidistancia es una verdadera difamacion", ha afirmado.

Para Juan María Uriarte, este comentario "surgió interesadamente del hecho de que, aunque con frecuencia e intensidad notablemente menor", se sintieron "moralmente obligados a denunciar también los delitos cometidos en la lucha contra ETA". En todo caso, ha reconocido que "esta versión de la equidistancia hizo fortuna". "Melló nuestra credibilidad moral ante muchos ciudadanos y yo espero que la historia deshaga este entuerto, simplemente publicando lo que dijimos y cuando lo dijimos", ha indicado.

Sobre las acusaciones a la Iglesia de no liderar el combate ético contra ETA y la constatación de que la banda nunca atentara contra miembros de la Iglesia, Uriarte ha subrayado que la de los responsables eclesiásticos "fue la voz que más insistió en la reprobación ética de ETA" y ha recordado que elaboraron "toda una ética para la paz". "Es indignante que se diga esto de nosotros", ha añadido.

En esta línea, ha precisado que "las complicidades y ambigüedades no se dieron en absoluto por parte de los obispos", y cree que "tampoco la inmensa mayoría del clero tuvo ninguna complicidad y ambigüedad". "En cuanto a las omisiones, deberíamos haber hecho desde el principio por las víctimas aquello que hicimos en las últimas décadas. En este punto, puede ser que no estuviéramos a la altura", ha dicho.

Sobre la posibilidad de que se pueda repetir algo similar a la historia de ETA, cree que "la sociedad vasca está inmunizada por un tiempo largo para sufrir un traumatismo como el que ha soportado".

Por último, ha manifestado que "un rebrote será tanto más imposible cuánto mejor se haga el relato de lo sucedido". "Asumamos más decididamente las responsabilidades de cada uno y cada uno de los grupos interioricemos mejor el 'nunca más'", ha concluido.

Consulta aquí más noticias de Vizcaya.