LUCÍA RIVERA
La modelo Lucía Rivera Romero, en 2019. GTRES

Una de las cosas por las que Lucía Rivera no para acumular fans, más allá de su trabajo como modelo, es porque no tiene problemas a la hora de hablar: cuenta lo que quiere y cuando quiere decirlo, pero siempre con los pies en la tierra y una sinceridad apabullante.

Hace un mes, por ejemplo, revelaba que está saliendo con Marc Márquez, algo que ya era vox populi, pero que quizá no deseaba que se siguiera especulando con ello. O cuando días antes de ello descubrió cuál había sido su mayor complejo.

Ahora, ha decidido de nuevo hablar. Y hacerlo largo y tendido en una entrevista con la revista ¡Hola! en la que repasa no solo su relación con el laureado piloto, sino también algunos momentos y aspectos de su vida que no quiere guardarse dentro.

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Una publicación compartida de LUCIA (@luciariveraromero) el14 May, 2019 a las 5:41 PDT

Como que aún no se lo cree al verse en marquesinas y carteles. "Cuando me veo en las paredes no me creo que sea yo, y me lo digo, que es un sueño del que tengo que despertar", comenta, al tiempo que reconoce que nunca ha sentido "fanatismo por figuras mediáticas". "No soy mitómana, aunque tenga referentes como Cindy Crawford o Elle MacPherson. No soy mitómana, pero lo que sí soy es agradecida", defiende.

La hija de Cayetano Rivera, cuya idea para su recorrido profesional, por no ir muy rápido, es "primero París, luego Milán, Grecia y, algún día, Nueva York", lo tiene claro: "Yo nací sabiendo lo que quería y, cuando sabes tan pronto lo que quieres resulta todo mucho más fácil porque vas directa al objetivo. Ya de mayor, por la corta profesión, le gustaría montar una ONG e irse "porque no valoramos las cosas que hemos de valorar, como una cama, una comida o unas vacaciones".

"Aunque claro que tengo momentos altos y bajos, soy una persona supernormal", dice, contrastando con su niñez. "He ido a once colegios en mi vida", narra la joven, "y en los once me sentí un bicho raro. No es que me echasen de los colegios, es que nos íbamos por el trabajo de mi madre y eso me ha hecho tener la mente abierta". "Mi madre [la actriz y modelo Blanca Romero] nunca me ha exigido nada que yo no sintiera", comenta con amor filial.

De las amistades al corazón

Aunque admite conocer a Froilán, con quien se le relacionó ("Para nada es verdad", insiste), no le considera su amigo. "Mis amigos son los de toda la vida, no tengo amigos VIP", se reafirma, aunque no da detalles sobre si irá o no a la Finca de su padre para el bautizo de su nuevo hijo.

Porque ella, asegura, sabe lo que busca. "Yo solo pido alguien normal a mi lado. Y Marc lo es. Ambos nos criamos en un ambiente normal y, como lo seguimos siendo, las cosas fluyen y funcionan. Él tiene la cabeza muy bien amueblada. La gente no se imagina la vida que tenemos", sorprende,  a la vez que admite que quedan "cuando se puede y donde se puede" porque no son "muy de redes sociales", WhatsApp o Skype, sino "más íntimos".

Le haría ilusión que un periodista "viviera 24 horas" con ellos, dice enamorada. "Marc me da ganas porque todo lo que ha conseguido ha sido a base de esfuerzo, es el máximo ejemplo de no rendirse, y verlo a mi lado me inspira. Hay veces que se te viene todo encima y él me calma", desvela.

Aunque se ve en el futuro con Marc, "también somos muy jóvenes. Nos quieren casar ya. Es verdad que vivimos muy rápido y quizás algún día, pero estamos empezando y hay que ir paso a paso, cada uno tiene su carrera y en ella estamos centrados", argumenta.

Y precisamente del trabajo saca su conclusión, su modus vivendi: "Pude haberme dedicado a algo mucho más fácil como sentarme en un plató a contar mi vida, pero a mí me gustan los retos, mi trabajo y el esfuerzo".