Según el estudio publicado en la revista científica Nutrients 'Consumo moderado de cerveza y salud cardiovascular en personas con sobrepeso', presentado por primera vez en estas jornadas por Padró, la ingesta de cerveza no solo ayuda a reducir los factores tradicionales de riesgo cardiovascular, sino que, además, ejercen efectos protectores directos sobre los vasos sanguíneos.

Durante su intervención, Padró, una de las autoras de dicho estudio, ha señalado que "el consumo moderado de cerveza se podría asociar con efectos positivos en la función de las HDL (colesterol bueno), que aumentan su capacidad de proteger contra la oxidación de las LDL (colesterol malo), y mejoran el transporte reverso del colesterol que puede evitar la deposición de lípidos en la pared del vaso sanguíneo".

Además, "el estudio proporciona evidencia de que la ingesta de cerveza sin alcohol o tradicional en cantidades moderadas durante el periodo estudiado, no modifica o solo induce cambios mínimos dentro del rango de normalidad clínica en biomarcadores plasmáticos de la función hepática y renal", ha explicado la doctora.

Este estudio se ha realizado con un diseño longitudinal cruzado, es decir, los sujetos participantes se dividieron en dos grupos que consumieron durante cuatro semanas cerveza tradicional y posteriormente, cerveza sin alcohol o viceversa.

Ambos consumieron los dos tipos de cerveza en periodos diferentes y no mostraron alteraciones en la presión arterial o la frecuencia cardiaca, al contrario de lo que ocurre con el consumo excesivo de alcohol.

Asimismo, según el estudio, en la población con sobrepeso y con un endotelio funcional, tras la ingesta moderada de cerveza (tradicional y sin alcohol), no se observaron alteraciones en el índice de masa corporal, ni en la función endotelial ni al grado de rigidez vascular, ni en marcadores de inflamación sistémica. Por el contrario, se observó que esta toma podría aumentar el colesterol HDL y reducir el daño por estrés oxidativo a nivel sistémico.

Igualmente, la ingesta de esta bebida fermentada no tiene efectos perjudiciales vasculares, ni aumenta el peso corporal de los individuos obesos.

Durante el estudio, no se produjeron cambios significativos en el peso corporal, IMC o la circunferencia de la cintura de la población estudiada, ha destacado Padró, que ha hecho hincapié en que en el país más de el 60% de la población tiene exceso de peso (40% sobrepeso y 22% obesidad), y Murcia está por encima de la media, con un 44,8% de obesidad.

Además, tampoco se modificaron los niveles de glucosa ni ningún parámetro hematológico. "Los resultados han concluido que la ingesta diaria, pero moderada de cerveza, durante un estudio de intervención de ocho semanas no produce cambios significativos en la función hepática o renal, ni afecta al peso corporal, la glucosa en plasma o el patrón de presión arterial más allá del rango normal en sujeros sanos a pesar de presentar sobrepeso u obesidad de grado 1 ( IMC de 30 a 35)", ha dicho la experta.

Para finalizar, Padró ha resaltado la importancia del patrón de consumo de bebidas fermentadas afirmando que, si se consumen, es necesario seguir un patrón de consumo moderado, siempre acompañado de una alimentación saludable.

Por el contrario, un consumo irregular y excesivo de alcohol, tendría efectos negativos en la salud. Asimismo, señala que el consumo moderado de cerveza consiste en la ingesta de entre una y dos cañas al día en el caso de las mujeres (no más de 20 gramos de alcohol) y entre dos y tres cañas para los hombres (no más de 30 gramos).

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