María José Catalá, candidata del PP a la Alcaldía de València
Catalá, junto al Mercado municipal de Castilla, en València. EDUARDO MANZANA

A sus 38 años, María José Catalá Verdet ha sido alcaldesa de Torrent, donde desalojó al PSOE del poder en uno de sus feudos históricos, consellera de Educación en el Gobierno de Alberto Fabra y diputada autonómica. Es doctora en Derecho Público, abogada y tiene un máster en Dirección de Empresas. Afronta un doble reto: liderar la candidatura del PP en València tras siete elecciones con Rita Barberá al frente y hacerlo tras años de problemas judiciales en el grupo municipal.

¿Qué sensaciones tiene en la recta final de campaña?
Percibo mucho cariño en la calle, sobre todo en lugares como este [la entrevista se realiza en el Mercado de Castilla]. El resultado está muy abierto y estoy convencida de que hay muchas personas van a concentrar el voto de las elecciones generales y autonómicas a otras opciones del centro-derecha en el PP. La gente ha asumido que el fraccionamiento del voto ha generado un resultado no deseado: que Pedro Sánchez siga en La Moncloa.

¿Se cree las encuestas?
Mucha gente decide su voto en el último momento, hay muchos indecisos. La publicación de algunas encuestas, que en ocasiones tienen más de tres semanas, responden en ocasiones a la voluntad de generar un clima de opinión que no es real.

¿Ha sido su designación tardía una dificultad añadida para su campaña?
He tenido que hacer una precampaña muy exigente desde el punto de vista físico especialmente. Llevo cinco meses sin parar, pisando todos los barrios, los mercados municipales y ambulantes, asociaciones de todo tipo… Este trabajo me ha permitido llegar a las elecciones con un grado de conocimiento muy elevado y sobre todo con un programa electoral muy hecho a pie de calle y elaborado a base de todas las sugerencias que he ido encontrando y de conversaciones durante estos cinco meses.

¿Cuáles son las principales demandas que le hacen en la calle?
La movilidad es un clamor popular. Los problemas de atascos, de personas con movilidad reducida, de colapsos del tráfico… La gente también me manifiesta que, además del colapso del tráfico, encuentran que algunos impuestos son excesivos en esta ciudad. La presión fiscal se ha elevado un 14% en los últimos cuatro años y eso se nota especialmente en determinados colectivos como las familias numerosas, a las que se les ha doblado la carga impositiva. La gente me comenta que tiene mucha ausencia de limpieza, de seguridad y de presencia policial. Falta seguridad, limpieza e iluminación, son tres cuestiones clave. Además, perciben que tienen un Gobierno inclinado hacia el nacionalismo separatista y poco inclinado hacia el cuidado de las señas de identidad tradicionales de la ciudad de València.

El PP ha pasado por una situación complicada estos cuatro años fruto de la imputación judicial de sus concejales y con una gestora. ¿Cómo ve al partido desde su designación como candidata?
Unido. Hemos pasado un sarampión, como se suele decir, nuestro momento delicado, y ahora ya estamos en una recuperación clara. Estamos muy unidos, muy fuertes y sobre todo hemos conseguido tener un objetivo claro que es la Alcaldía de València y que este partido vuelva a funcionar como la maquinaria que es el PP, por sus bases y su arraigo territorial.

¿Cree que la labor de oposición municipal ha quedado en un segundo plano?
Creo sinceramente que han hecho un muy buen trabajo, pero que las circunstancias han generado que ese trabajo no brille como debería haber brillado. No ha tenido el grado de conocimiento que debería.

Si la situación de los investigados cambia, aunque no vayan en la lista. ¿Los recuperará para otros organismos?
Sí, son gente muy valiosa y estoy convencida de que se va a ver despejada cualquier sombra de sospecha sobre su honorabilidad. Son gente muy comprometida que a mí me ha dado todo sin pedirme nada a cambio y estoy convencida de que les voy a poder pedir ayuda en cualquier responsabilidad o área en la que necesite de su experiencia.

¿Qué le diría a un elector de centroderecha que diferencia básicamente al PP de Cs y de Vox?
La única alternativa real a Ribó es votar al PP. Hay dos alternativas claras: que Ribó siga de alcalde o que yo sea alcaldesa. Concentrar el voto ahora mismo en el PP es la garantía de poder sacar a Compromís y a los socialistas que le hacen el juego de la institución más importante de esta ciudad que es el Ayuntamiento.

¿Y a nivel programático?
Somos los que hemos asumido un mayor compromiso de rebaja fiscal, con un 10% de rebaja de la contribución. Somos el partido que ha manifestado también un mayor compromiso con la gratuidad de la educación infantil porque, siendo cierto que algunos partidos han ofrecido un cheque con una cantidad, nosotros proponemos la gratuidad absoluta. Con un cheque de 200 euros, a los padres no les cubre los 400 euros al mes que cuesta la escolarización para los niños de 0 años. Planteo la gratuidad, lo que cueste. Planteo una rebaja fiscal mayor y sobre todo planteo una idea muy clara de la innovación, que dependerá de Alcaldía directamente. Quiero que los emprendedores, la gente creativa y que tiene talento tenga un aliado natural en el Ayuntamiento.

¿Qué propone en los ámbitos cultural y educativo?
Soy la única que ha destacado en su programa electoral la necesidad de impulsar la cultura del potencial turístico y económico de la ciudad. Aquí albergamos algunas de las importantes infraestructuras culturales de España: el Museo de Bellas Artes, el Palau de Les Arts, el IVAM, la Almoina, edificios modernistas como el Mercado Central, alquerías tradicionales de la huerta valenciana… Soy la única que ha puesto el foco en lo importante, que es convertir València en la capital europea de la cultura y soy la única que por su experiencia en el ámbito de la educación puede asumir compromisos como el distrito único, que permite que cualquier padre pueda elegir cualquier colegio en València. Esas diferencias no lo son respecto a los partidos de izquierdas, que sería fácil, porque hay grandes diferencia, sino enormes diferencias respecto a otras opciones del centro-derecha.

¿Qué líneas rojas marcará en caso de tener que pactar con otras opciones políticas?
No estoy dispuesta renunciar a las conquistas y derechos sociales que entre todos hemos conquistado. No estoy dispuesta a renunciar a la igualdad, al derecho de las mujeres y a la necesidad de visibilizarlas en los puestos de dirección. No estoy en absoluto dispuesta a renunciar a trabajar por la infancia como eje primordial de la acción pública, me preocupa que el 33% de los chicos menores de 16 años esté este momento en riesgo de exclusión social o de pobreza en València, según el indicador de la tasa Arope. Y desde luego, no estoy dispuesta en absoluto a seguir incrementando los impuestos a los valencianos ni tampoco a seguir dando ayudas directas a entidades pancatalanistas por parte del Ayuntamiento. Esa es una línea roja insalvable.

¿Plantea algún cambio respecto a la política lingüística que ha aplicado estos últimos cuatro años el Ayuntamiento?
Me ha disgustado mucho la imposición del valenciano desde la Administración. Creo que nuestro Estatuto refleja con claridad el derecho que tienen todos los vecinos de València a ser atendidos en valenciano o en castellano. Tienen derecho a expresarse y a educarse en cualquiera de las dos lenguas cooficiales y a mí particularmente no me gusta la imposición lingüística del valenciano. Yo soy valencianohablante y soy de las que siempre ha favorecido el aprendizaje del valenciano. Pero una cosa es darle el espacio oportuno a tu lengua cooficial y que la gente la hable con normalidad, que la reciba en la educación, y otra cosa es imponer el valenciano sin atender el derecho que tiene cualquier ciudadano de València a ser recibido o atendido  en castellano.

¿Entonces hace falta algún cambio normativo a nivel municipal?
Hace falta. Hace falta que todos los funcionarios tengan la instrucción clara de atender a todos los vecinos en castellano como en valenciano, y de hacer notificaciones tanto en castellano como en valenciano. Hace falta preservar el derecho de cualquier vecino a recibir cualquier comunicación en la lengua que desee.

¿Cuál es el modelo urbanístico que defiende? ¿Debe crecer más la ciudad?
La ciudad debe consolidarse. Debe desarrollar los dos proyectos urbanísticos que quedan pendientes: el PAI del Grao y el de Benimaclet, y debe hacer una oportuna oferta de vivienda de protección oficial porque se ha incrementado en los últimos cuatro años un 45% el precio del alquiler. Ahora mismo hay mucha dificultad de la gente joven para pagarse el alquiler y poder acceder a una vivienda de protección oficial. En cuatro años no se ha hecho ni una sola vivienda pública por parte del Ayuntamiento. De 10 millones de euros que habían presupuestado para ayudas a la vivienda solo se ha ejecutado el 4,8%, es decir, 450.000 euros. Ha sido muy decepcionante la política de vivienda pública de este Gobierno, que se suponía que era progresista y que era una de sus banderas.

¿Qué propone en este ámbito?
Yo planteo vivienda de protección oficial y una ayuda de 150 euros al mes para todos los jóvenes menores de 35 años con independencia de su renta para que puedan asumir el pago del alquiler. Habrá una convocatoria monetaria de aproximadamente 2 millones de euros al año y la gente podrá optar y recibirla.

¿Cree que hay una València dual del centro y de los barrios?
Yo creo que no hay una València dual, hay una València conformada por muchos barrios y pueblos, es decir, barrios que históricamente fueron pueblos y que conforman una València muy rica. Cuando voy a Campanar, el sentimiento de pueblo es incuestionable y además precioso. No creo que haya una diferencia entre el centro y los barrios, sino que València está conformada por muchos barrios y cada uno tiene su identidad y sus necesidades, claro.

Gobierno y oposición han criticado durante el mandato un problema histórico del Ayuntamiento como es la lentitud burocrática para poner en marcha y materializar proyectos. ¿Qué propone para agilizar la Administración?
Proponemos activar un plan de choque para reducir la espera en la concesión de licencias de todo tipo. Ahora mismo hay una media de un año, es un escándalo que una ciudad emprendedora como esta, un emprendedor vaya al Ayuntamiento a pedir una licencia de actividad y te digan: vuelva usted dentro de un año. El plan de choque pasa también por hacer uso de la colaboración público-privada, es decir, activar los organismos de certificación administrativa para tramitar expedientes y que hacen más ágil la concesión de una licencia. Queremos un plazo máximo de 60 días para la mayoría de las licencias que se soliciten en el Ayuntamiento.

¿De cuáles hablamos?
De actividad y de obra mayor. Las obras menores funcionan de manera más o menos ágil por la declaración responsable, pero sí que es cierto que la licencia de obra mayor está ahora comportando un tiempo de espera elevadísimo. Cuando alguien se compra una vivienda y quiere reformarla tiene que esperar demasiado en València y eso ralentiza la actividad económica y el acceso a la vivienda.

¿Cuál sería la primera medida que adoptaría si resultara elegida alcaldesa?
Llamaría a Ximo Puig y a Pedro Sánchez para pedirles una cita y reclamar las reivindicaciones más importantes de la ciudad de València. En el caso del Gobierno central, pediría ya un compromiso claro de Fomento de 2.200 millones de euros que tienen que abordarse para dar solución al canal de acceso, a la Estación del Parc Central y al túnel pasante, que es necesario para activar en buenas condiciones el Corredor Mediterráneo. Solicitaría el soterramiento de las vías de Serrería para abrir València al mar a través del PAI del Grao y solicitaría mayor compromiso con las infraestructuras culturales (Palau de Les Arts, Museo de Bellas Artes, IVAM…). A Ximo Puig le pediría activar la línea 10 de Metrovalencia, que está paralizada, y claramente la inversión en los 21 centros educativos que necesita esta ciudad. En cuatro años no se ha puesto ni un solo centro público en marcha, no se ha eliminado ni un solo barracón, y yo, en cambio, en cuestión de tres años de consellera de Educación, solo en esta ciudad puse en marcha tres colegios (Puerto Rico de Ruzafa, San Juan de Ribera y la licitación del 103) y conseguí 13 millnoes de euros para el Museo de Bellas Artes por parte del Gobierno de España. Puedo decir que en tres años de consellera he conseguido más para esta ciudad de lo que ha hecho el Gobierno municipal.

¿Qué medidas concretas propone para la EMT?
Una mejor EMT. Ahora mismo tiene un presupuesto de unos 151 millones de euros al año. Quiero reforzar la compra de vehículos. Sé que el Ayuntamiento ha hecho una compra reciente, pero aún no han llegado. Los que lleguen deben ser híbridos, hay que tener un compromiso con la sostenibilidad. Quiero que las frecuencias de la EMT sean entre 7 y 10 minutos, no puede ser que sean de 40 minutos, pero eso pasa por reordenar el tráfico, porque en este momento algunos retrasos se dan porque se comparte el carril con el vehículo privado y por tanto el colapso afecta a la EMT, y eso pasa en Reino de València, por ejemplo. Es imposible que el bus sea rápido y ágil si va por el único carril que han dejado para vehículo privado, para EMT, para ambulancias… Es muy importante poner en marcha el servicio de transporte público colectivo más eficiente de Europa y también tener una visión mucho más amplia de la movilidad, que no es solo carril bici o transporte público. También es aparcamiento disuasorios en las entradas de la ciudad para que la gente que viene del área metropolitana aparque ahí el coche y ahí pueda conectar con el centro de la ciudad en transporte público. También con líneas exprés de gran capacidad que transcurrirán por las grandes vías de la ciudad y que conecten los puntos más importantes: los hospitales y el centro de la ciudad. Y es muy importante regular el sharing y el car sharing. En estos momentos, las ciudades más avanzadas tienen ya empresas de vehículos y patinetes compartidos y aquí hay que sacar una licitación para que las mejores empresas puedan tener ese tipo de mecanismos de movilidad alternativos en marcha en València.

¿Es partidaria de seguir con las peatonalizaciones en el centro histórico que comenzaron con los mandatos del PP?
Para mí, la peatonalización pasa por tener resueltas de forma previa tres cuestiones. La primera es ser capaz de ofrecer un servicio de EMT eficiente y alternativas a la gente para llegar a los sitios. Si no, no puedo limitar el tráfico rodado. Lo segundo es tener en cuenta que las medidas de peatonalización no afecten a los principales núcleos económicos de la ciudad: comercio tradicional, comercio del centro o grandes espacios muy potentes a nivel económico como por ejemplo el Mercado Central. Lo tercero es que las peatonalizaciones han de tener siempre presente que las personas con movilidad reducida o mayores tienen que poder llegar a sus domicilios. No podemos hacer una ciudad más sostenible si es al mismo tiempo menos accesible.

Ha sido clara sobre la reversión de algunos carriles bici. ¿Cuáles serían?
Calle Alicante, avenidas Burjassot, Reino de València y Constitución y la reordenación de la calle Colón.

¿Qué se haría exactamente en esta última, que forma parte del anillo ciclista?
Se trata de revertir la sectorización del carril bus y sobre todo de dar una pensada a la reordenación del aparcamiento de motos. No renuncio al carril bici, pero creo que se puede hacer una reordenación que sea más óptima y sobre todo que transmita más seguridad a los peatones.

¿Está de acuerdo con implantar algún tipo de tasa turística?
No. Si el sector lo pidiera, estaríamos dispuestos a trabajarlo o a negociarlo, pero a priorio el sector no nos lo ha pedido. Nosotros no lo impulsaríamos. Ahora bien, si el sector en un determinado momento nos dice que está maduro y se pueden generar a partir de ahí unos ingresos que sirvan para la promoción turística de la ciudad, lo podemos ver.

¿Cuál es su plan para el Cabanyal?
Yo no quiero derogar el Plan Especial del Cabanyal (PEC) como ellos hicieron con el PEPRI, básicamente porque no quiero que me pase lo mismo. Ellos derogaron el PEPRI y han estado cuatro años sin hacer nada y lo único que han podido ofrecer es un instrumento urbanístico que ni siquiera tiene la aprobación definitiva. Yo lo reformularía. No me gusta del PEC que no hay ningún acceso nuevo de la ciudad al Cabanyal, la barrera visual o de ladrillo de determinadas construcción que se prevén de cinco alturas más ático, repensaría el hecho de no poder propiciar que las parejas jóvenes puedan tener parking en sus viviendas porque me parece que es una dificultad para poder vivir allí y sobre todo apostaría más por la rehabilitación patrimonial. Después de tantos años no se ha mejorado la situación del barrio, no se ha hecho el centro social y hay muchos problemas de convivencia que no se resuelven con urbanismo, sino con servicios sociales especializados. Hace falta mejorar el retén de la Policía Local, que está en un estado lamentable, y un centro de ocio de gente joven… Es muy decepcionante lo que se ha hecho en el Cabanyal durante estos cuatro años.

Consulta aquí más noticias de Valencia.